Cómo mejorar la escucha activa: tres lecciones de Riz Ahmed en Sound of Metal

Descubre cómo mejorar la escucha activa con siete pasos, ejercicios prácticos y tres lecciones de Riz Ahmed en Sound of Metal.

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Cuando pensamos en mejorar nuestra comunicación, solemos preguntarnos qué debemos decir, qué palabras podemos utilizar o cómo conseguir que nuestra voz suene más segura.

Pocas veces empezamos por la pregunta contraria:

¿Cómo estoy escuchando?

Escuchar puede parecer la parte pasiva de una conversación. Sin embargo, exige atención, regulación emocional, curiosidad y capacidad para suspender —al menos temporalmente— nuestra necesidad de responder, aconsejar o demostrar que tenemos razón.

La escucha activa es una de las habilidades fundamentales de la comunicación efectiva. Nos ayuda a comprender mejor a otras personas, reducir malentendidos, formular preguntas más precisas y crear relaciones profesionales basadas en la confianza.

También resulta esencial en contextos internacionales, donde no solo necesitamos comprender otro idioma. Debemos interpretar diferentes acentos, referencias, silencios, estilos comunicativos y expectativas culturales.

En el episodio 42 de Tu Voz Americana utilizo la película Sound of Metal y el trabajo de preparación de Riz Ahmed para explorar una idea que transforma nuestra manera de comunicarnos:

Escuchar no es solamente una actividad de los oídos. Escuchamos con la atención, el cuerpo y la presencia.

¿Qué es la escucha activa?

La escucha activa es la práctica intencional de atender, comprender y comprobar el significado de lo que otra persona está comunicando.

No consiste únicamente en permanecer en silencio mientras esperamos nuestro turno.

Una persona puede no interrumpir y, aun así, estar preparando mentalmente su respuesta, evaluando al interlocutor o pensando en algo completamente diferente.

Escuchar activamente también significa saber seguir el hilo, detectar una idea que la otra persona menciona de forma casi accidental y formular una pregunta que permita profundizar. En este artículo comparto más claves para tener mejores conversaciones mediante la curiosidad, la escucha y las preguntas.

La escucha activa implica tres movimientos:

  1. Atender: dirigir nuestra atención hacia la persona y su mensaje.
  2. Interpretar: comprender el contenido sin dar por supuestas sus intenciones.
  3. Comprobar: confirmar mediante preguntas o una reformulación si hemos entendido correctamente.

El concepto se relaciona con el trabajo de los psicólogos Carl Rogers y Richard Farson, quienes defendieron una escucha basada en la empatía y la comprensión, no en la repetición mecánica de las palabras del interlocutor.

Por eso, escuchar activamente no significa utilizar de manera artificial frases como “entiendo cómo te sientes”. Significa realizar el esfuerzo real de comprender la experiencia que la otra persona está tratando de expresar.

Oír, escuchar y comprender no son lo mismo

Podemos distinguir tres niveles:

Oír

Es la recepción de estímulos sonoros. No requiere necesariamente intención ni comprensión.

Escuchar

Supone dirigir la atención hacia determinados sonidos o palabras.

Comprender

Implica interpretar el significado, relacionarlo con el contexto y comprobar si nuestra interpretación coincide con lo que la otra persona quería comunicar.

En una conversación internacional, estos tres niveles pueden separarse con facilidad.

Quizá oigas todas las palabras, pero no entiendas una referencia cultural. Puede que comprendas la información literal, pero no detectes que la persona está formulando una objeción de manera indirecta. O puedes identificar el mensaje y perder parte de su intención porque estás concentrando toda tu energía en traducir mentalmente.

La escucha activa nos ayuda a no confundir reconocimiento lingüístico con comprensión comunicativa.

Escucha activa y escucha empática

La escucha activa y la escucha empática están relacionadas, pero no son exactamente lo mismo.

La escucha activa se concentra en comprender y comprobar el mensaje. La escucha empática añade el intento de acercarnos a la perspectiva y a la experiencia emocional de la otra persona.

Esto no significa que podamos saber exactamente cómo se siente.

El tono, la postura, los gestos y los silencios ofrecen información contextual, pero no constituyen una prueba infalible de las emociones o intenciones de alguien. Una persona puede cruzar los brazos porque está incómoda, tiene frío o simplemente encuentra cómoda esa postura.

Por eso, un buen comunicador no diagnostica a partir de un gesto. Formula una hipótesis y la comprueba:

— “Tengo la impresión de que esta decisión te preocupa. ¿Es así?”
— “Has mencionado este punto varias veces. ¿Qué importancia tiene para ti?”
— “No sé si he entendido bien. ¿Quieres decir que…?”

La empatía no consiste en adivinar. Consiste en mostrar suficiente curiosidad para preguntar.

Esta comprobación de lo que creemos percibir es también una de las bases de la empatía táctica aplicada a conversaciones difíciles, donde reconocer una emoción no significa dar por hecho que conocemos toda la experiencia del interlocutor.

Por qué la escucha activa mejora el liderazgo

En liderazgo, escuchar no es una muestra de debilidad ni una pausa antes de tomar una decisión. Es una herramienta para obtener información que no aparecería si las personas no sintieran que pueden expresarse.

La investigación sobre escucha en el trabajo la relaciona con resultados como la confianza, la calidad de las relaciones, el aprendizaje, el bienestar y la percepción del liderazgo.

Un líder que escucha puede:

— detectar un conflicto antes de que escale;
— comprender qué necesita realmente un equipo;
— diferenciar una objeción de una resistencia personal;
— descubrir ideas que no había considerado;
— tomar decisiones con más contexto;
— ofrecer una respuesta más precisa.

Esto no significa que deba aceptar todas las propuestas.

Escuchar, comprender y estar de acuerdo son acciones diferentes.

Puedes comprender la perspectiva de alguien y mantener una decisión distinta. La escucha activa permite comunicar ese desacuerdo sin hacer sentir a la otra persona que su aportación ha sido ignorada.

La escucha activa en inglés y otros contextos internacionales

Comunicarse en inglés como segunda lengua añade una carga cognitiva importante.

Mientras escuchamos, podemos estar intentando simultáneamente:

— reconocer sonidos;
— separar palabras dentro de una cadena hablada;
— comprender vocabulario;
— interpretar un acento;
— traducir mentalmente;
— preparar una respuesta;
— controlar el miedo a equivocarnos.

No es extraño que perdamos parte del mensaje.

Por eso, mejorar la comprensión en inglés no consiste únicamente en escuchar más horas de contenido. Necesitamos aprender a dirigir la atención.

En una situación internacional, la escucha activa incluye dos dimensiones:

Dimensión lingüística

Atendemos al ritmo, la acentuación, la pronunciación, las reducciones y las conexiones entre palabras.

Dimensión comunicativa

Interpretamos la intención, el contexto, los turnos, el grado de formalidad y las diferencias culturales.

Una persona puede poseer un vocabulario amplio y, sin embargo, tener dificultades para escuchar a un interlocutor cuyo acento no conoce o cuyo estilo comunicativo es más indirecto.

Convertirnos en comunicadores internacionales significa aprender a navegar esa diversidad sin considerar nuestra forma de hablar como la única medida de claridad.

Puedes acompañar esta práctica con mi entrenamiento de escucha activa en siete pasos, pensado para observar pronunciación, ritmo, intención y significado en conversaciones en inglés.

Sound of Metal: aprender a escuchar de otra manera

En Sound of Metal, Riz Ahmed interpreta a Ruben, un batería que experimenta una pérdida repentina de audición.

Para preparar el personaje, Ahmed aprendió batería y lengua de signos americana, trabajó con personas sordas y se aproximó a experiencias muy diferentes de la suya.

En distintas entrevistas explicó que este proceso transformó su comprensión de la escucha. Una de las ideas que extrajo de su convivencia con la comunidad sorda fue que escuchamos “con todo el cuerpo”.

Esta observación resulta poderosa porque separa la escucha de la mera recepción de sonidos.

En la película, la comunicación aparece a través de las manos, los ojos, la respiración, el espacio, el ritmo y la atención compartida.

No deberíamos convertir la experiencia de la sordera en una simple metáfora para personas oyentes. Pero sí podemos escuchar lo que Ahmed cuenta sobre su aprendizaje: entrar con respeto en una realidad que desconocía le obligó a cuestionar sus hábitos y a prestar atención de otra manera.

Su preparación nos ofrece tres lecciones aplicables a la comunicación.

Podcast Episodio 42: Cómo Mejorar tu Escucha Activa

Lección 1: escucha antes de interpretar

Cuando no disponemos de toda la información, nuestro cerebro intenta completar los espacios vacíos.

Interpretamos un silencio como rechazo, una respuesta breve como desinterés o un cambio de tono como enfado.

El problema no está en formular hipótesis. El problema aparece cuando confundimos esas hipótesis con hechos.

La escucha activa introduce una pausa entre lo que observamos y la conclusión que extraemos.

En lugar de pensar:

“Está en contra de mi propuesta”,

podemos comprobar:

“He notado que tienes algunas reservas. ¿Qué parte te genera más dudas?”

Este pequeño cambio reduce la defensividad y abre espacio para obtener información real.

Lección 2: escucha con el cuerpo

Riz Ahmed tuvo que desarrollar nuevas formas de atención durante la preparación de Ruben.

Esta idea también puede aplicarse a una conversación cotidiana.

Escuchar con el cuerpo significa observar qué ocurre en nosotros mientras la otra persona habla:

— ¿Estoy conteniendo la respiración?
— ¿Me estoy preparando para interrumpir?
— ¿He tensado la mandíbula?
— ¿Siento urgencia por defenderme?
— ¿Estoy mirando a la persona o a una pantalla?
— ¿Mi postura comunica disponibilidad?

El cuerpo puede avisarnos de que hemos dejado de escuchar y hemos entrado en reacción.

No necesitamos eliminar esa respuesta. Podemos reconocerla, respirar y recuperar la atención antes de contestar.

Lección 3: la inmersión transforma la empatía

Ahmed no preparó el personaje únicamente leyendo información sobre batería o sordera. Se entrenó en habilidades concretas y convivió con personas que podían ampliar su perspectiva.

La inmersión le permitió reemplazar parte de sus suposiciones por una experiencia más cercana y compleja.

En comunicación internacional sucede algo parecido.

Podemos memorizar listas de normas culturales, pero la comprensión crece cuando escuchamos conversaciones reales, conocemos personas y permitimos que nuestras ideas sean cuestionadas.

La inteligencia cultural no consiste en acumular estereotipos sobre cómo se comunican “los británicos”, “los estadounidenses” o “los españoles”.

Consiste en desarrollar curiosidad, capacidad de observación y flexibilidad para relacionarnos con la persona concreta que tenemos delante.

Cómo mejorar la escucha activa en siete pasos

1. Define tu intención

Antes de una conversación importante, pregúntate:

¿Quiero comprender, responder, convencer o defenderme?

No siempre podremos desprendernos de nuestros objetivos, pero reconocerlos evita que operen de forma invisible.

2. Elimina una distracción

Guarda el teléfono, cierra las ventanas innecesarias o aparta las notas que no necesitas.

La atención también se diseña mediante el entorno.

3. Escucha la idea completa

Evita terminar las frases del interlocutor o responder al primer punto antes de que haya desarrollado su razonamiento.

Espera a comprender la idea central.

4. Distingue observación e interpretación

Separa lo que sabes de lo que estás suponiendo.

“Ha hecho una pausa” es una observación.

“No conoce la respuesta” es una interpretación.

5. Resume sin convertirte en un espejo mecánico

Expresa con tus propias palabras lo que has comprendido:

“Si te he entendido bien, te preocupa que el plazo afecte a la calidad. ¿Es eso?”

El objetivo no es repetir cada frase, sino comprobar el significado.

6. Formula una segunda pregunta

La primera pregunta suele producir una respuesta preparada. La segunda puede acercarnos a lo verdaderamente importante:

— “¿Qué parte te preocupa especialmente?”
— “¿Cuándo empezaste a observarlo?”
— “¿Qué necesitarías para sentirte más seguro?”
— “¿Qué no te he preguntado todavía?”

7. Deja un pequeño silencio

No llenes inmediatamente el espacio posterior a una respuesta.

Una pausa breve permite que la otra persona complete, matice o profundice en lo que acaba de decir.

A menudo, la información más valiosa aparece después de ese primer silencio.

Tres ejercicios para entrenar la escucha activa

Ejercicio 1: resumen sin consejo

Durante una conversación, proponte no ofrecer soluciones durante los primeros cinco minutos.

Limítate a escuchar, resumir y formular preguntas.

Al terminar, comprueba si el problema era realmente el que imaginaste al principio.

Ejercicio 2: el hilo que se repite

Escucha una entrevista o un episodio de pódcast y anota:

— una palabra que se repita;
— un cambio de energía;
— una idea que el invitado mencione y abandone;
— una pregunta que tú habrías formulado para profundizar.

Este ejercicio entrena la escucha periodística y resulta especialmente útil para reuniones, entrevistas y conversaciones con clientes.

Ejercicio 3: escucha internacional

Selecciona un fragmento breve en inglés con un acento que no escuches habitualmente.

Realiza tres escuchas:

  1. Primera escucha: identifica la idea general.
  2. Segunda escucha: anota palabras y expresiones.
  3. Tercera escucha: observa ritmo, pausas e intención.

Después resume oralmente el mensaje con tus propias palabras. No necesitas imitar el acento: necesitas demostrar que has comprendido.

También puedes entrenar tu capacidad auditiva mediante esta práctica para mejorar la pronunciación y la escucha en inglés con música, trabajando fragmentos breves con una intención concreta.

Simulación: una conversación profesional difícil

Puedes practicar con esta situación:

Una persona de tu equipo te comunica que el plazo acordado no es realista. Tú necesitas mantener la fecha porque existe un compromiso con el cliente.

Tu objetivo no es ceder inmediatamente ni convencerla de que está equivocada.

Debes:

  1. Escuchar su razonamiento completo.
  2. Resumir el problema.
  3. Separar datos y suposiciones.
  4. Formular dos preguntas de profundización.
  5. Reconocer la preocupación sin prometer una solución.
  6. Exponer después tus restricciones.
  7. Buscar una alternativa concreta.

Puedes grabar la simulación o realizarla con otra persona. Después analiza cuánto tiempo dedicaste a escuchar y en qué momento empezaste a preparar tu defensa.

Lo que la escucha activa no significa

Escuchar activamente no significa:

— permanecer siempre en silencio;
— aceptar todo lo que alguien dice;
— asumir las emociones de otras personas;
— convertir cualquier conversación en una sesión terapéutica;
— repetir mecánicamente las últimas palabras;
— tolerar faltas de respeto;
— renunciar a tus propios límites.

La escucha activa permite comprender mejor una situación. Después seguimos necesitando criterio, asertividad y capacidad para decidir.

Precisamente por eso es una habilidad esencial para el liderazgo: combina apertura con dirección.

Aprender a escuchar para comunicar mejor

Sound of Metal nos recuerda que la comunicación no comienza cuando encontramos las palabras adecuadas.

Comienza en la calidad de nuestra atención.

Riz Ahmed se acercó a Ruben mediante la inmersión, el entrenamiento corporal y la disposición a aprender de personas cuya experiencia era diferente de la suya. Ese proceso no solo amplió sus recursos como actor: modificó su comprensión de lo que significa escuchar.

En los programas de Tu Voz Internacional trabajamos la escucha como parte activa de la oratoria, aplicándola a reuniones, entrevistas, presentaciones y conversaciones profesionales.

La entrenamos para comprender preguntas difíciles, intervenir en reuniones, mantener conversaciones internacionales, adaptar un mensaje y responder sin quedar atrapados en el miedo a equivocarnos.

Porque comunicar con confianza no consiste únicamente en saber qué decir.

También consiste en crear el espacio necesario para descubrir qué está intentando decir la persona que tenemos delante.

Puedes escuchar el episodio 42 de Tu Voz Americana, grabado en inglés, y utilizarlo como práctica para entrenar comprensión, presencia y escucha activa.

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