Qué podemos aprender de Florence Pugh sobre voz, lenguaje corporal y presencia al comunicar
Analiza cómo Florence Pugh utiliza la voz, el lenguaje corporal y las pausas para comunicar con impacto. Aprende recursos prácticos para mejorar tu presencia al hablar en público y en contextos profesionales.
10 min
Bienvenidos a Tu Voz Americana, el pódcast y revista donde analizamos actores, entrevistas, discursos y referentes internacionales para descubrir nuevas formas de utilizar nuestra voz y comunicar con mayor presencia.
Hoy vamos a analizar cómo Florence Pugh utiliza la voz y el lenguaje corporal para construir uno de los momentos más memorables de Little Women (Mujercitas).
¿Qué hace que una frase nos emocione?
¿Por qué algunas personas consiguen captar nuestra atención incluso cuando hablan en voz baja?
¿Y cómo podemos trasladar esos recursos a una presentación, una entrevista o una conversación profesional?
En este artículo aprenderás
✓ Qué podemos aprender de Florence Pugh sobre voz, lenguaje corporal y presencia.
✓ Qué significa realmente la regla 7-38-55 de Mehrabian y por qué suele interpretarse mal.
✓ Cómo utilizar el ritmo, las pausas y la intención para comunicar con mayor impacto.
✓ Qué recursos interpretativos pueden ayudarte a mejorar presentaciones, entrevistas y reuniones.
✓ Un ejercicio práctico para entrenar la relación entre voz, cuerpo y emoción.
✓ Cómo desarrollar una comunicación internacional sin perder tu identidad.
¿Es cierto que el 93 % de la comunicación no depende de las palabras?
Seguramente hayas escuchado alguna vez que solo el 7 % de nuestra comunicación procede de las palabras, mientras que el 38 % corresponde a la voz y el 55 % al lenguaje corporal.
Estas cifras proceden de los estudios del psicólogo Albert Mehrabian, pero es importante explicar correctamente qué significan.
La regla 7-38-55 no puede aplicarse a toda la comunicación. Se refiere a situaciones concretas en las que expresamos sentimientos o actitudes y existe una contradicción entre las palabras, el tono y la expresión facial.
Imagina que alguien te dice:
“Estoy bien.”
Las palabras transmiten tranquilidad. Sin embargo, su voz tiembla, evita mirarte y mantiene el cuerpo encogido. Cuando el mensaje verbal y el no verbal no coinciden, tendemos a confiar más en el tono y en el cuerpo.
Por tanto, la gran lección de Mehrabian no es que las palabras apenas importen. Es que la coherencia entre palabras, voz y cuerpo determina la credibilidad emocional de nuestro mensaje.
La voz y el cuerpo también se entrenan
Solemos pensar que una persona nace con carisma o con facilidad para hablar en público. Observamos a ciertos comunicadores y asumimos que su seguridad, presencia y capacidad para emocionar son cualidades innatas.
Sin embargo, gran parte de estas capacidades pueden entrenarse.
Los actores y las actrices trabajan durante años para aprender a:
- modificar el ritmo de una frase;
- utilizar los silencios;
- expresar una emoción sin exagerarla;
- dirigir la mirada;
- habitar el espacio;
- adaptar el acento;
- construir un personaje a través del cuerpo y de la voz.
Si una actriz puede transformar su forma de hablar y moverse para interpretar personajes diferentes, nosotros también podemos ampliar nuestros recursos comunicativos.
No se trata de convertirnos en otra persona. Se trata de descubrir posibilidades de nuestra voz que todavía no utilizamos.
Descubrir posibilidades que ya existen en tu voz
Cuando analizamos actores como Florence Pugh, el objetivo nunca es copiar su forma de hablar.
Es descubrir recursos que quizá todavía no utilizamos.
Cada persona posee una voz creativa: una forma única de combinar palabras, pausas, ritmo, emoción y presencia.
Muchas veces esa voz queda limitada por hábitos adquiridos, miedo a equivocarnos o la necesidad de sonar "correctos".
Entrenar la comunicación consiste en ampliar esas posibilidades hasta encontrar una forma de expresarnos que resulte auténtica y flexible al mismo tiempo.
De las artes escénicas a la comunicación profesional
Durante mi experiencia como profesora de artes escénicas descubrí que muchas técnicas interpretativas podían trasladarse a la comunicación profesional.
La improvisación ayuda a responder con mayor agilidad.
El trabajo corporal aumenta nuestra conciencia sobre la postura y los gestos.
El análisis de texto nos enseña a encontrar la intención que existe detrás de cada frase.
La interpretación nos permite probar diferentes ritmos, tonos y emociones sin quedar atrapados en una única forma de expresarnos.
Estas herramientas son especialmente valiosas para profesionales que necesitan:
- realizar presentaciones;
- liderar reuniones;
- grabar vídeos;
- participar en entrevistas;
- impartir formaciones;
- comunicar en contextos internacionales;
- hablar en público en español o en inglés.
Aquí es donde aparece el vínculo entre las artes escénicas y la oratoria internacional: comunicar también es interpretar un mensaje, adaptarlo al contexto y encontrar la forma más efectiva de hacerlo llegar a otra persona.
La Agilidad Comunicativa también se entrena
En Tu Voz Americana utilizamos el concepto de Agilidad Comunicativa para describir la capacidad de adaptar nuestra comunicación cuando cambia el contexto sin perder claridad, presencia ni autenticidad.
Las artes escénicas desarrollan precisamente esa habilidad.
Cada vez que improvisamos, interpretamos una escena o experimentamos con diferentes ritmos, ampliamos nuestro repertorio comunicativo.
Aprendemos a responder con mayor flexibilidad cuando aparece una pregunta inesperada, una emoción intensa o un cambio en la conversación.
Por eso entrenar la voz no consiste únicamente en mejorar la pronunciación.
Consiste en ampliar las posibilidades de cómo podemos comunicar una misma idea.
Florence Pugh: interpretar desde la voz y el cuerpo
Descubrí a Florence Pugh en Midsommar, donde construye un personaje emocionalmente complejo mediante una interpretación física y vocal extraordinaria.
También ha participado en películas como Oppenheimer, Dune: Part Two y We Live in Time, junto a Andrew Garfield. Sin embargo, una de sus interpretaciones más interesantes para analizar desde la comunicación aparece en Little Women, dirigida por Greta Gerwig.
Su trabajo como Amy March le valió una nominación al Óscar como mejor actriz de reparto.
Amy puede parecer inicialmente frívola o impulsiva, pero también es profundamente consciente de las restricciones sociales y económicas que condicionan su futuro. Su ambición y su pragmatismo nacen, en parte, de comprender que las mujeres de su época disponían de muy pocas oportunidades para construir una vida independiente.
Esta realidad aparece con claridad en su conversación con Laurie, interpretado por Timothée Chalamet.
“El matrimonio es una propuesta económica”
En la escena, Amy explica que no puede ganar suficiente dinero para mantenerse a sí misma o ayudar a su familia. Si se casa, su dinero y sus hijos pasarán legalmente a pertenecer a su marido.
El texto termina con una declaración contundente:
“So don’t sit there and tell me that marriage isn’t an economic proposition, because it is.”
“Así que no te sientes ahí a decirme que el matrimonio no es una propuesta económica, porque lo es.”
El contenido es poderoso, pero lo que convierte el discurso en un momento memorable es la manera en que Florence Pugh une las palabras, la voz y el cuerpo.
1. El tono: comenzar desde la vulnerabilidad
Florence no empieza el discurso gritando ni intentando imponer autoridad.
Su tono inicial es más bajo y contenido. La frase parece surgir de una reflexión que Amy lleva mucho tiempo intentando formular.
Este comienzo genera intimidad. Obliga al espectador a acercarse emocionalmente y prestar atención.
A medida que desarrolla el argumento, su voz gana firmeza. No cambia de emoción bruscamente: construye una progresión desde la vulnerabilidad hasta la determinación.
Esta es una herramienta muy útil para hablar en público. Si comenzamos una intervención en el punto de máxima intensidad, dejamos poco espacio para desarrollar el mensaje.
La voz necesita recorrido.
Podemos comenzar desde una observación, avanzar hacia el conflicto y reservar la mayor intensidad para la idea principal.
2. El ritmo: permitir que el argumento avance
Florence acelera ligeramente cuando enumera las limitaciones que condicionan la vida de Amy. Esta aceleración transmite la frustración de alguien que conoce perfectamente todos los elementos de una situación injusta.
Sin embargo, el ritmo no permanece constante.
La actriz desacelera antes de las frases más importantes y deja que ciertas ideas tengan espacio. Así evita que el discurso se convierta en un bloque uniforme.
Cuando hablamos en público, muchas veces aceleramos por nervios. Queremos terminar la frase cuanto antes y eliminamos precisamente los silencios que ayudarían a comprenderla.
Una pausa no es un vacío. Es una parte del mensaje.
3. Las pausas: dar peso a las palabras
Las pausas de Florence permiten que el espectador procese cada consecuencia del argumento.
No todas las frases necesitan el mismo espacio. Podemos detenernos después de:
- una afirmación importante;
- una cifra;
- una pregunta;
- un cambio de perspectiva;
- la frase que resume nuestro mensaje.
En una presentación profesional, una pausa después de la idea principal comunica seguridad. Indica que no tenemos miedo al silencio y que confiamos en el valor de lo que acabamos de decir.
4. La intensidad: firmeza sin gritar
Uno de los aspectos más interesantes de la escena es que Florence aumenta la intensidad sin depender únicamente del volumen.
La emoción también aparece en:
- una articulación más precisa;
- una respiración más activa;
- una mirada sostenida;
- la tensión de la mandíbula;
- el cambio de ritmo;
- el énfasis en determinadas palabras.
Esto resulta especialmente importante en la comunicación profesional. Hablar con autoridad no significa hablar siempre más alto.
Una voz firme puede construirse mediante una intención clara, una buena respiración y una frase bien dirigida.
5. La postura y el uso del espacio
El cuerpo de Florence permanece tenso, pero controlado. Amy está frustrada, aunque no pierde completamente la compostura.
La ligera inclinación hacia delante muestra su necesidad de ser escuchada. No se retrae ni evita la mirada de Laurie: ocupa el espacio necesario para defender su argumento.
Nuestra postura influye en cómo recibe la audiencia el mensaje.
Una postura abierta no exige convertirnos en figuras rígidas. Podemos mantener los pies apoyados, liberar los hombros y permitir que el torso acompañe naturalmente nuestras palabras.
El objetivo no es adoptar una “postura de poder” artificial, sino evitar que el cuerpo contradiga lo que queremos comunicar.
6. La mirada y las expresiones faciales
Florence utiliza la mirada para mostrar la evolución emocional de Amy.
En algunos momentos parece buscar las palabras. En otros, sostiene el contacto visual porque quiere que Laurie comprenda la importancia de lo que está diciendo.
Sus expresiones faciales son contenidas. No intenta representar cada palabra mediante un gesto diferente. Permite que pequeños cambios en los ojos, las cejas o la mandíbula revelen la emoción.
Este control resulta muy útil delante de una cámara. Los movimientos excesivos pueden distraer, mientras que una expresión completamente inmóvil puede alejar emocionalmente a la audiencia.
La clave está en permitir que el rostro responda al significado del mensaje.
7. Qué nos enseña Florence Pugh sobre oratoria internacional
Florence Pugh es británica y nació en Oxford, pero en Little Women interpreta a un personaje estadounidense.
Su trabajo nos permite observar que hablar con otro acento no consiste únicamente en pronunciar sonidos aislados. También implica adaptar:
- el ritmo;
- la entonación;
- la colocación de la voz;
- la articulación;
- la energía de la frase;
- la expresión corporal.
Desde la oratoria internacional, el objetivo no debería ser borrar nuestra identidad ni perseguir un acento perfecto. Lo importante es conseguir que nuestra voz sea clara, comprensible y expresiva.
La pronunciación debe estar al servicio del mensaje.
Podemos utilizar el trabajo de actores internacionales como referencia para ampliar nuestro oído y probar diferentes formas de pronunciar una misma frase. Después, necesitamos integrar esos recursos en nuestra propia voz.
Ejercicio de interpretación para trabajar tu voz
Elige un fragmento breve de la escena de Amy March o una frase importante de tu próxima presentación.
Primera versión: neutral
Lee el texto sin intentar expresar una emoción concreta. Observa tu velocidad habitual, tus pausas y las palabras que enfatizas de manera automática.
Segunda versión: intención
Decide qué quieres conseguir con esa frase:
- convencer;
- emocionar;
- advertir;
- inspirar;
- establecer un límite;
- generar curiosidad.
Vuelve a decirla permitiendo que esa intención modifique tu voz.
Tercera versión: progresión
Divide el fragmento en tres momentos:
- comienzo contenido;
- aumento de la tensión;
- conclusión firme.
Grábate y comprueba si la intensidad evoluciona o permanece igual durante todo el discurso.
Cuarta versión: cuerpo
Repite el texto prestando atención a la postura, las manos y la mirada.
Pregúntate:
- ¿Mi cuerpo refuerza el mensaje o lo contradice?
- ¿Mis gestos tienen una intención?
- ¿Estoy ocupando el espacio con naturalidad?
- ¿Miro al frente cuando expreso la idea más importante?
Finalmente, vuelve a decir el texto con tu propio ritmo. El objetivo no es convertirte en Florence Pugh, sino incorporar algunos de sus recursos a tu comunicación.
La coherencia crea presencia
La gran lección de esta escena no es que el cuerpo sea más importante que las palabras.
Las palabras de Amy son fundamentales. Contienen el argumento, el contexto y la reivindicación del personaje. Pero la voz y el cuerpo consiguen que esas palabras lleguen hasta nosotros con toda su fuerza emocional.
La presencia aparece cuando existe coherencia entre:
- lo que decimos;
- lo que sentimos;
- cómo utilizamos la voz;
- cómo responde nuestro cuerpo;
- qué queremos provocar en la audiencia.
Trabajar esta coherencia entre mensaje, voz, cuerpo, emoción e intención es una de las bases de la oratoria profesional.
Eso es lo que podemos aprender de los grandes intérpretes.
La oratoria también es un espacio creativo. Podemos explorar, probar, grabarnos, cambiar el ritmo y descubrir nuevas maneras de habitar nuestras palabras.
Porque tu voz no necesita parecerse a la de otra persona.
Necesita aprender a expresar con claridad todo lo que tú ya tienes que decir.
Entrena tu comunicación para contextos internacionales
En mis programas de Tu Voz Internacional trabajamos la comunicación desde una perspectiva completa: palabras, voz, cuerpo, intención y contexto cultural.
No se trata únicamente de hablar inglés ni de aprender una serie de expresiones. Entrenamos cómo utilizar tu voz para comunicar tus ideas con claridad, seguridad y naturalidad en situaciones profesionales como:
- presentaciones y reuniones internacionales;
- entrevistas de trabajo;
- conversaciones difíciles;
- negociaciones;
- eventos y conferencias;
- vídeos, pódcasts y entrevistas;
- liderazgo de equipos multiculturales.
A través del análisis de comunicadores internacionales, técnicas procedentes de las artes escénicas, entrenamiento vocal y simulaciones prácticas, descubrirás cómo adaptar tu mensaje sin perder tu personalidad.
Trabajaremos la pronunciación cuando sea necesaria, pero también el ritmo, las pausas, la presencia, la escucha y la capacidad de responder con agilidad. Porque comunicar internacionalmente no consiste en sonar como otra persona: consiste en conseguir que tu voz tenga claridad e impacto en cualquier contexto.
FAQ
¿Qué significa realmente la regla 7-38-55 de Mehrabian?
La regla 7-38-55 hace referencia a situaciones muy concretas en las que existe contradicción entre las palabras, el tono de voz y la expresión facial al comunicar emociones o actitudes. No significa que las palabras solo representen el 7 % de toda la comunicación, como suele afirmarse erróneamente. Texto pegado
¿Por qué es importante el lenguaje corporal al hablar en público?
Porque el cuerpo también transmite información sobre nuestra seguridad, intención y estado emocional. Cuando existe coherencia entre voz, cuerpo y mensaje, la audiencia suele percibir mayor credibilidad.
¿Cómo puedo mejorar mi presencia al comunicar?
La presencia se desarrolla trabajando conjuntamente la respiración, la postura, la voz, el ritmo, la mirada y la intención. No depende únicamente del carisma ni de la personalidad.
¿Qué puedo aprender observando a actores como Florence Pugh?
Los actores entrenan durante años habilidades que también resultan muy útiles en la comunicación profesional: control del ritmo, uso consciente de las pausas, lenguaje corporal, intención, escucha y adaptación al contexto.
¿Cómo puedo entrenar la voz sin perder naturalidad?
El objetivo no consiste en imitar otras voces, sino en ampliar tus recursos expresivos. Técnicas como el análisis de escenas, el shadowing o la improvisación permiten explorar nuevas posibilidades manteniendo tu propia identidad.
¿Qué relación existe entre interpretación y oratoria?
Ambas disciplinas trabajan con herramientas similares: la voz, el cuerpo, la emoción, la estructura del mensaje y la conexión con la audiencia. La diferencia es que la oratoria busca comunicar ideas propias, mientras que la interpretación construye personajes y situaciones ficticias.
Descubre cómo desarrollar una comunicación con mayor presencia
La presencia no depende únicamente de la voz.
Nace de la coherencia entre lo que piensas, lo que sientes, cómo utilizas el cuerpo y la forma en que decides comunicar cada idea.
En mis programas de comunicación y oratoria internacional. entrenamos todas estas dimensiones mediante técnicas procedentes de la comunicación, las artes escénicas y el análisis de grandes comunicadores para ayudarte a desarrollar una voz clara, flexible y auténtica tanto en español como en inglés.
También puedes comenzar descubriendo tu arquetipo comunicativo → para identificar tu arquetipo comunicativo, reconocer tus fortalezas naturales y descubrir qué recursos necesitas activar para comunicar con mayor impacto.
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