Lo que nuestra forma de hablar revela sobre quiénes somos

Descubre cómo las palabras, los acentos y los cambios de registro revelan nuestra identidad y pueden ayudarnos a mantener mejores conversaciones.

10 min

Cuando escuchamos a alguien, no recibimos únicamente información.

También escuchamos los lugares que ha habitado, las personas que la han influido, los grupos con los que se identifica y la imagen que quiere proyectar en ese momento.

Todo eso puede aparecer en una palabra, un acento, una expresión heredada, una pausa o un cambio inesperado de registro.

Nuestra manera de hablar contiene parte de nuestra historia.

Por eso, aprender a escuchar no consiste solamente en comprender las palabras de la otra persona. También implica prestar atención a cómo las elige, qué significado tienen para ella y qué nos permiten conocer sobre su forma de mirar el mundo.

El lenguaje también construye nuestra identidad

Solemos pensar en el lenguaje como una herramienta que utilizamos para describir la realidad. Sin embargo, también participa en la creación de esa realidad y en la manera en que nos presentamos ante los demás.

No hablamos igual con nuestra familia que en una reunión profesional. Tampoco elegimos necesariamente las mismas palabras cuando conversamos en nuestra lengua materna que cuando lo hacemos en un segundo idioma.

Adaptamos el tono, el vocabulario, el ritmo e incluso algunos gestos.

A veces lo hacemos conscientemente. Otras veces, el cambio se produce sin que lleguemos a percibirlo.

Esto no significa que una versión sea más auténtica que otra. Significa que nuestra identidad comunicativa posee diferentes capas y responde al contexto, a las relaciones y a las experiencias que hemos ido acumulando.

Cuando hablamos, revelamos algo de nosotros. Pero también decidimos qué parte de nosotros necesita aparecer en cada conversación.

Una conversación con Mónica de Language Snaps

Esta relación entre lenguaje, cultura e identidad aparece en mi conversación con Mónica, creadora de Language Snaps, profesora de inglés y doctora en Sociolingüística.

Mónica vive en Miami y dedica parte de su trabajo a cuestionar algunas de las ideas que condicionan la forma en que las personas bilingües perciben su propia voz.

En nuestra conversación hablamos sobre qué significa ser bilingüe, por qué el contexto social afecta a nuestra relación con el idioma y cómo ciertos prejuicios pueden hacernos sentir que nuestra manera de hablar es menos válida.

La sociolingüística nos ayuda precisamente a observar la relación entre el lenguaje y la sociedad. Nos recuerda que una lengua no existe al margen de sus hablantes, sus comunidades, sus relaciones de poder y sus circunstancias históricas.

Hablar inglés no significa entrar en un territorio neutro.

Significa participar en una lengua utilizada por personas procedentes de innumerables lugares, con acentos, referencias e identidades diferentes.

Tu voz no necesita imitar una identidad prestada

Durante mucho tiempo, muchos estudiantes de inglés recibimos un modelo muy concreto de corrección. En mi caso, el inglés británico aparecía frecuentemente como la referencia académica que debíamos reproducir.

Sin embargo, cuando comencé a aprender por mi cuenta, gran parte de los contenidos que despertaban mi curiosidad procedían de Estados Unidos.

Entrevistas, documentales, libros, podcasts y referentes profesionales fueron acercándome de manera natural al inglés americano.

No fue una decisión contra otra variedad del idioma. Fue una elección relacionada con mis intereses y con las voces que quería seguir escuchando.

Esta experiencia me hizo comprender que construir una voz en inglés no debería consistir en borrar nuestra historia para imitar perfectamente a otra persona.

Tampoco es necesario elegir entre dos únicas opciones —inglés británico o americano— como si dentro de ellas no existiera una enorme diversidad.

Podemos escoger referencias que nos ayuden a trabajar la pronunciación, el ritmo y la inteligibilidad. Pero esas referencias son puntos de orientación, no identidades que debamos copiar.

El objetivo no es ocultar que somos bilingües. Es conseguir que nuestra voz sea clara y que nos permita participar con confianza.

En este proceso no solamente aprendemos otra lengua. También empezamos a crear una voz internacional en la que podamos reconocernos.

¿Qué puede revelar una elección de palabras?

Escuchar con curiosidad permite percibir pequeños indicios que normalmente pasan inadvertidos.

Una persona puede repetir una palabra porque esa idea ocupa un lugar importante en su pensamiento. Puede cambiar de idioma porque encuentra en él una expresión más precisa. Puede adoptar un registro más formal cuando se siente insegura o recurrir al humor para acercarse a los demás.

También puede emplear palabras propias de su profesión, su generación, su familia o el lugar en el que creció.

Estas señales no nos permiten diagnosticar su personalidad ni extraer conclusiones definitivas sobre ella.

Nos ofrecen algo mucho más valioso: posibles hilos de los que tirar.

Si una persona repite varias veces que necesita “demostrar” su capacidad, podemos preguntarle qué significa para ella esa palabra.

Si utiliza una expresión que no conocemos, podemos interesarnos por su procedencia.

Si cambia de energía al mencionar un lugar, una relación o una experiencia, podemos detenernos un momento antes de pasar al siguiente tema.

La escucha activa no consiste en analizar a la otra persona desde fuera. Consiste en estar suficientemente presentes como para reconocer cuándo aparece algo que merece una pregunta más.

Escuchar como una periodista

Mi formación como periodista influye profundamente en mi forma de entender la comunicación.

Una buena entrevista no surge únicamente de una lista de preguntas preparadas. Aparece cuando somos capaces de escuchar una respuesta y detectar dentro de ella la puerta hacia una conversación que todavía no habíamos imaginado.

La persona entrevistada puede mencionar un detalle brevemente y abandonarlo. Puede cambiar el tono al hablar de una etapa de su vida. Puede utilizar una palabra inesperada para describir una experiencia conocida.

Ahí suele encontrarse la verdadera conversación.

Esta forma de escuchar también puede transformar nuestras relaciones profesionales y cotidianas. No necesitamos estar realizando una entrevista para adoptar una curiosidad periodística.

Podemos preguntarnos:

  • ¿Qué palabras está repitiendo esta persona?
  • ¿Qué referencias utiliza para explicar sus ideas?
  • ¿En qué momento cambia su energía?
  • ¿Qué detalle ha mencionado y abandonado rápidamente?
  • ¿Qué parece importante para ella, aunque no lo haya expresado directamente?
  • ¿Qué segunda pregunta podría ayudarme a comprender mejor?

Escuchar así no significa convertir cada conversación en un interrogatorio. Significa renunciar, durante unos minutos, a preparar nuestra respuesta para poder descubrir lo que la otra persona está intentando decir.

Puedes profundizar en esta práctica en el artículo sobre cómo tener mejores conversaciones y aprender a seguir el hilo.

Trevor Noah: el lenguaje como puente entre mundos

Durante la conversación con Mónica apareció Born a Crime, las memorias de Trevor Noah.

El libro narra su infancia en la Sudáfrica del apartheid y el papel fundamental de su madre, Patricia, en su educación y en su forma de entender el mundo.

Uno de los aspectos más interesantes de la historia es la relación de Trevor Noah con los idiomas.

En una sociedad construida sobre la segregación racial, aprender a reconocer y utilizar distintas lenguas le permitía entrar en contacto con comunidades diferentes. El idioma podía modificar la forma en que los demás lo percibían y crear una proximidad que no siempre era posible a primera vista.

Trevor Noah describe cómo hablar la lengua de una persona podía permitirle atravesar una frontera social. No cambiaba quién era, pero sí transformaba la relación que podía establecer con quien tenía delante.

Su experiencia nos muestra que el lenguaje no es únicamente un conjunto de reglas. También puede funcionar como señal de pertenencia, puente cultural y recurso de adaptación.

Más tarde, esa atención hacia los idiomas, los registros y los acentos se convertiría en una parte importante de su trabajo como comunicador y humorista.

Su historia ofrece un caso especialmente interesante para observar cómo una voz se construye a partir de muchas influencias y cómo la capacidad de escuchar diferentes mundos puede ayudarnos a conversar con audiencias muy distintas.

Hablar otra lengua también modifica la forma en que nos vemos

Cuando comenzamos a expresarnos en un segundo idioma, puede aparecer una distancia entre todo lo que sabemos y aquello que somos capaces de comunicar.

Nuestra personalidad parece reducirse. El humor no aparece con la misma facilidad. Nos cuesta introducir matices o encontrar las palabras con las que normalmente mostraríamos cercanía, autoridad o espontaneidad.

Podemos llegar a pensar que nuestra voz en ese idioma es menos inteligente o menos interesante.

Pero esa primera versión no es una identidad definitiva. Es una voz que todavía está ampliando sus recursos.

Con el tiempo incorporamos nuevas referencias, encontramos expresiones que representan mejor nuestra forma de pensar y desarrollamos una manera propia de utilizar el idioma.

No nos convertimos necesariamente en otra persona.

Descubrimos otra forma de ser nosotros mismos.

Una práctica de escucha para tu próxima conversación

En tu próxima conversación, elige un momento en el que puedas escuchar sin prisas.

Durante unos minutos, intenta no preparar mentalmente tu respuesta. Presta atención a una palabra, una expresión o una idea que la otra persona repita.

Después, formula una pregunta sobre ese mismo hilo:

  • “Has mencionado esta idea varias veces. ¿Por qué es importante para ti?”
  • “¿Qué significa exactamente esa palabra en tu experiencia?”
  • “¿De dónde viene esa expresión?”
  • “Has cambiado un poco el tono al hablar de esto. ¿Qué ocurrió?”
  • “¿Puedes contarme algo más sobre ese momento?”

Observa qué sucede cuando no cambias inmediatamente de tema.

Quizá descubras una historia que no esperabas. Tal vez comprendas de dónde procede una opinión o por qué una determinada experiencia continúa siendo importante para esa persona.

No todas las señales que percibimos tendrán un significado profundo. La escucha activa no consiste en buscar mensajes ocultos en cada palabra.

Consiste en ofrecer a la conversación el tiempo y la atención necesarios para que algo más pueda aparecer.

Escucha la conversación con Mónica

En este episodio de Americana hablamos sobre identidad bilingüe, sociolingüística, acentos, inteligibilidad y la relación emocional que desarrollamos con nuestra voz en inglés.

También conversamos sobre Born a Crime y sobre el poder que puede adquirir el lenguaje cuando aprendemos a utilizarlo para acercarnos a otras personas.

Are You a Proud Bilingual? Conversación con Mónica de Language Snaps

Are you a Proud Bilingual? Part 01

Cuando escuchamos una voz, escuchamos mucho más que un idioma.

Escuchamos una biografía, unas referencias, una cultura y una forma particular de relacionarse con el mundo.

Aprender a reconocer esas capas puede ayudarnos a comprender mejor a los demás. Pero también puede enseñarnos a mirar nuestra propia voz con más curiosidad y menos juicio.

Porque toda voz contiene una historia.

Y toda buena conversación comienza cuando alguien decide escucharla.

Puedes conseguir Born a Crime aqui

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