Cómo utilizar storytelling en una entrevista de trabajo en inglés
Aprende a utilizar storytelling en una entrevista de trabajo en inglés para demostrar tus competencias, comunicar logros y diferenciarte.
5 min
En una entrevista de trabajo es fácil caer en una sucesión de afirmaciones:
“I’m a good leader.”
“I’m very organized.”
“I work well under pressure.”
“I’m a problem solver.”
El problema es que muchas personas utilizan exactamente las mismas palabras.
Decir que tienes una habilidad no ayuda necesariamente al entrevistador a imaginar cómo la utilizas.
Para conseguirlo necesitas una historia.
Una situación concreta que muestre qué ocurrió, qué decisión tomaste y qué cambió gracias a tu intervención.
Ahí aparece el storytelling profesional.
No se trata de dramatizar tu experiencia ni de convertir tu carrera en una película.
Se trata de seleccionar historias que permitan a otra persona comprender cómo piensas, cómo trabajas y qué valor puedes aportar.
Si buscas una guía completa sobre preguntas, preparación, voz y simulación, empieza por este artículo sobre cómo preparar una entrevista de trabajo en inglés.
Aquí vamos a concentrarnos en una habilidad concreta: aprender a contar tu experiencia profesional mediante historias.
Una entrevista en inglés también pone en juego la identidad desde la que te presentas profesionalmente. Si sientes que tu experiencia pierde valor cuando cambia el idioma, puede ayudarte comprender cómo crear tu voz internacional y comunicar en inglés con confianza
Tu experiencia no habla por sí sola
Podemos pensar que una trayectoria sólida debería resultar evidente.
Si has liderado un proyecto, superado una crisis o conseguido un buen resultado, debería bastar con mencionarlo.
Pero la persona que te entrevista no estuvo allí.
No conoce el contexto.
No sabe qué dificultad existía, qué responsabilidad asumiste ni qué decisiones tomaste.
Tampoco sabe qué parte del resultado dependió de ti.
Por eso, una frase como:
“I managed an international project successfully”
deja muchas preguntas sin responder.
¿Qué hacía difícil el proyecto?
¿Qué significaba exactamente successfully?
¿Qué hiciste tú?
¿Qué alternativas existían?
¿Qué resultado se obtuvo?
Una historia responde a estas preguntas sin necesidad de enumerarlas.
Storytelling profesional no significa inventar un personaje
Cuando escuchamos la palabra storytelling, podemos pensar en grandes discursos, historias emocionales o campañas publicitarias.
Pero una historia profesional puede ser sencilla.
Puede tratar sobre:
- un retraso que conseguiste resolver;
- una conversación difícil con un cliente;
- un error que cambió tu forma de trabajar;
- una decisión que evitó un problema;
- una persona a la que ayudaste;
- un proyecto que no salió como esperabas;
- una idea que inicialmente nadie comprendía;
- una ocasión en la que tuviste que aprender con rapidez.
Lo importante no es que la historia resulte espectacular.
Lo importante es que revele algo relevante sobre ti.
No necesitas presentarte como un héroe perfecto.
Necesitas ayudar a la audiencia a comprender tu criterio, tus acciones y tu evolución.
Lo que Rocky puede enseñarnos sobre una historia profesional
Rocky Balboa no permanece en nuestra memoria porque sea el personaje más perfecto, sofisticado o preparado.
Lo recordamos porque tiene algo que perder, encuentra una oportunidad y decide actuar.
La historia contiene:
- un punto de partida;
- una oportunidad;
- una dificultad;
- una decisión;
- un proceso;
- una transformación.
Rocky no resulta interesante únicamente por el resultado final.
Nos interesa observar quién se convierte durante el proceso.
Algo parecido sucede cuando cuentas una experiencia profesional.
El entrevistador no necesita escuchar que todo salió bien desde el principio.
Muchas veces conocerá mejor tus competencias si puede comprender:
- qué estaba en juego;
- qué obstáculo apareció;
- cómo respondiste;
- qué aprendiste;
- cómo esa experiencia cambió tu forma de trabajar.
Tu historia profesional no es una lista de victorias.
También incluye decisiones, tensiones, errores y aprendizajes.
La diferencia entre una tarea y una historia
Imagina que te preguntan:
“Tell me about a time you demonstrated leadership.”
Podrías responder:
“I was responsible for a team of five people. I organized the project, distributed the tasks and we delivered everything on time.”
La respuesta contiene información, pero todavía no permite comprender demasiado sobre tu liderazgo.
Ahora introduce una dificultad:
“Two weeks before the deadline, one member of the team had to leave the project unexpectedly. We were already working under considerable time pressure.”
En ese momento aparece una historia.
Hay una situación que exige una decisión.
A partir de ahí puedes explicar:
- cómo hablaste con el equipo;
- cómo reorganizaste el trabajo;
- qué decidiste priorizar;
- cómo comunicaste el cambio al cliente;
- qué resultado se consiguió;
- qué aprendiste sobre liderazgo.
La dificultad hace visible la habilidad.
Utiliza STAR como estructura, no como una plantilla rígida
El modelo STAR puede ayudarte a ordenar tus historias:
- Situation: ¿qué estaba ocurriendo?
- Task: ¿cuál era tu responsabilidad?
- Action: ¿qué hiciste?
- Result: ¿qué ocurrió?
Es una estructura útil, pero puede producir respuestas mecánicas si la utilizas como un formulario.
Para evitarlo, piensa en cuatro movimientos narrativos:
1. Sitúa a la persona que escucha
¿Dónde estamos y qué estaba ocurriendo?
No necesitas explicar toda la historia de la empresa.
Incluye únicamente la información necesaria para entender el problema.
2. Introduce la tensión
¿Qué dificultad, conflicto o cambio hizo necesaria tu intervención?
Sin tensión, la audiencia no puede valorar tus decisiones.
3. Explica tu acción
¿Qué hiciste tú específicamente?
Este es el centro de la respuesta.
Evita esconder tu contribución detrás de un «nosotros» permanente.
Puedes reconocer el trabajo del equipo y, al mismo tiempo, explicar cuál fue tu responsabilidad.
4. Muestra el resultado y el aprendizaje
¿Qué cambió?
Siempre que puedas, utiliza evidencias:
- tiempo ahorrado;
- ingresos generados;
- costes reducidos;
- personas implicadas;
- satisfacción del cliente;
- mejora de un proceso;
- problema evitado.
Si no tienes un dato cuantitativo, explica el cambio cualitativo o el aprendizaje.
No empieces por el principio de toda tu carrera
Ante preguntas como “Tell me about yourself”, muchas personas empiezan a narrar su trayectoria cronológicamente.
Estudié esto.
Después trabajé allí.
Luego cambié de empresa.
Más tarde asumí otro puesto.
El entrevistador recibe fechas, pero no necesariamente una historia.
En lugar de contar todo, selecciona un hilo.
Puedes organizar tu presentación alrededor de:
- un problema que te interesa resolver;
- una habilidad que ha evolucionado contigo;
- un cambio profesional;
- una especialización;
- una pregunta que ha dirigido tus decisiones.
Por ejemplo:
“Most of my career has been connected by one question: how can we make complex projects easier for teams and clients to understand?”
A partir de ahí puedes seleccionar dos o tres momentos que desarrollen esa idea.
Tu historia profesional no necesita contenerlo todo.
Necesita tener una dirección.
Prepara un banco de historias, no veinte respuestas
No necesitas inventar una historia diferente para cada posible pregunta.
Prepara entre cinco y siete experiencias que puedas adaptar.
Historia 1: un logro
¿Qué resultado demuestra tu capacidad para aportar valor?
Historia 2: un problema
¿Cómo reaccionas cuando algo no funciona?
Historia 3: un conflicto
¿Cómo gestionas perspectivas o intereses diferentes?
Historia 4: un error
¿Qué haces cuando te equivocas?
Historia 5: liderazgo
¿Cómo movilizas, ayudas o influyes en otras personas?
Historia 6: aprendizaje
¿Cómo adquieres una habilidad o conocimiento nuevo?
Historia 7: cambio
¿Cómo respondes ante la incertidumbre?
Después relaciona cada historia con varias competencias.
Una experiencia puede demostrar liderazgo, comunicación, negociación y capacidad de adaptación dependiendo del aspecto que decidas destacar.
Esto te ofrece flexibilidad cuando cambia la pregunta.
Cómo elegir qué detalles contar
Una de las dificultades del storytelling profesional consiste en decidir qué información eliminar.
Conocemos tan bien nuestra experiencia que todo nos parece necesario.
Pero el entrevistador no necesita recibir todos los datos.
Conserva los detalles que ayudan a comprender:
- el problema;
- tu responsabilidad;
- la decisión;
- el resultado;
- el aprendizaje.
Elimina:
- nombres que no aportan;
- antecedentes demasiado largos;
- procesos técnicos que la audiencia ya conoce;
- explicaciones defensivas;
- detalles que desvían la atención;
- información confidencial.
Una historia profesional debe ser suficientemente concreta para resultar creíble y suficientemente breve para conservar la atención.
Cómo contar un error sin debilitar tu candidatura
Una pregunta sobre errores no busca necesariamente descubrir algo que ocultas.
Puede permitir al entrevistador observar:
- tu capacidad de reflexión;
- tu responsabilidad;
- tu honestidad;
- tu reacción ante la dificultad;
- tu manera de aprender.
Evita dos extremos.
El primero es presentar un defecto que en realidad intenta parecer una virtud:
“My biggest weakness is that I work too hard.”
El segundo es contar un error grave sin explicar qué cambió después.
Una respuesta más útil contiene:
- El contexto.
- La decisión o error.
- La consecuencia.
- Tu responsabilidad.
- El aprendizaje.
- La nueva forma de actuar.
La historia no termina cuando reconoces el error.
Termina cuando explicas en qué profesional te ayudó a convertirte.
Utiliza un inglés que puedas sostener durante la conversación
Tu historia no necesita parecer escrita por otra persona.
Si preparas una versión llena de vocabulario que no utilizas habitualmente, corres el riesgo de memorizarla en lugar de comprenderla.
Y cuando aparezca una pregunta de seguimiento, será más difícil mantener el mismo registro.
Trabaja primero la historia:
- ¿Qué quiero demostrar?
- ¿Qué ocurrió?
- ¿Qué hice?
- ¿Qué cambió?
Después busca una forma clara de expresarla en inglés.
Puedes utilizar estructuras sencillas:
“The main challenge was…”
“My responsibility was…”
“I decided to…”
“What I learned from that experience was…”
“As a result…”
La claridad tiene más valor que la complejidad innecesaria.
La voz también cuenta la historia
No comunicamos una experiencia únicamente mediante las palabras.
El ritmo, las pausas y la entonación ayudan a distinguir:
- el contexto;
- la dificultad;
- la decisión;
- el resultado;
- el aprendizaje.
Si recitas toda la respuesta con el mismo ritmo, la historia pierde dirección.
Antes de practicar, subraya:
- la frase que contiene el problema;
- la acción principal;
- el resultado;
- el aprendizaje.
Permite que tu voz destaque esos momentos.
No necesitas interpretar a Rocky ni convertir la entrevista en una escena dramática.
Necesitas ayudar a la persona que escucha a seguir el recorrido de la historia.
Práctica: construye una historia profesional en cinco pasos
Elige una pregunta:
“Tell me about a challenge you faced at work.”
Después completa estas frases:
- The situation was…
- The main challenge was…
- My responsibility was…
- I decided to…
- As a result…
- What I learned was…
Graba una primera respuesta.
Después comprueba:
- ¿Se entiende rápidamente cuál era la dificultad?
- ¿Queda clara mi contribución?
- ¿He utilizado demasiados detalles?
- ¿Existe una evidencia del resultado?
- ¿La historia demuestra una competencia?
- ¿He conectado el aprendizaje con el puesto?
- ¿Mi voz ayuda a seguir la historia?
- ¿Puedo contarla sin memorizar cada palabra?
A continuación, cuenta la misma experiencia como respuesta a otra pregunta.
Por ejemplo:
- liderazgo;
- presión;
- resolución de problemas;
- trabajo en equipo.
No cambies la experiencia.
Cambia el foco.
Ahí empieza la verdadera flexibilidad comunicativa.
La historia tiene que conducir hacia el puesto
Una buena historia profesional no termina únicamente en el pasado.
También ayuda a comprender qué puedes aportar en el futuro.
Después de explicar el aprendizaje, puedes establecer una conexión breve:
“That experience taught me how important clear communication is when a team is working under pressure, and it’s something I would bring to this role.”
No fuerces la relación.
Pero tampoco esperes que el entrevistador tenga que construirla por ti.
Ayúdale a imaginarte dentro del puesto.
Tu trayectoria no necesita parecer perfecta para tener valor
Las historias que más conectan no suelen ser aquellas en las que todo ocurrió exactamente como estaba previsto.
Son las que muestran movimiento.
Una dificultad.
Una decisión.
Una transformación.
Como sucede con Rocky, el interés no está únicamente en saber si el personaje gana.
Está en descubrir quién decide ser cuando aparece la oportunidad.
Tu entrevista tampoco consiste en presentar una versión perfecta de tu carrera.
Consiste en seleccionar experiencias que permitan comprender:
- qué has construido;
- qué has superado;
- qué has aprendido;
- cómo tomas decisiones;
- qué valor estás preparado para aportar.
Puedes escuchar el episodio dedicado al storytelling para entrevistas de trabajo inspirado en Rocky Balboa.
Y si quieres preparar la entrevista completa —preguntas, mensaje, voz, agilidad emocional y simulación— continúa con esta guía sobre cómo preparar una entrevista de trabajo en inglés.
En mis formaciones de Comunicación Internacional y Oratoria Profesional trabajamos tus historias, tu voz y las preguntas inesperadas mediante simulaciones de entrevistas y situaciones profesionales reales.
Porque comunicar tu valor no consiste en afirmar que eres la persona adecuada.
Consiste en ofrecer las evidencias y las historias que ayudan a los demás a comprenderlo.





