Cómo mejorar tu productividad y lograr tus objetivos con Mario Domínguez

Mario Domínguez comparte tres estrategias para mejorar tu productividad, priorizar objetivos y comunicar tus ideas con mayor claridad.

10 min

Bienvenidos a Tu Voz Americana, el pódcast donde conversamos con profesionales y analizamos las habilidades que les han permitido transformar su trayectoria.

¿Sientes frustración ante una lista interminable de tareas?

¿Terminas el día habiendo hecho muchas cosas, pero sin avanzar en aquello que realmente importa?

¿Tienes tantas ideas que te resulta difícil elegir una, ordenarla y comunicarla con claridad?

En este episodio converso con Mario Domínguez, especialista en productividad, metodologías ágiles y acompañamiento a emprendedores.

Nuestra conversación parte de una idea sencilla:

Ser productivo no significa hacer más. Significa elegir mejor qué merece tu tiempo, tu atención y tu energía.

Productividad no es llenar el día de tareas

Durante mucho tiempo asocié la productividad con una forma de vida rígida.

Pensaba que algunas personas nacían siendo organizadas y disciplinadas, mientras que otras teníamos una tendencia inevitable hacia la dispersión.

También interpretaba la disciplina como una pérdida de libertad: horarios estrictos, listas interminables y una obsesión constante por hacer más.

El resultado era paradójico.

Cuanto más intentaba abarcar, menos claridad tenía.

Cuantos más objetivos acumulaba, más difícil resultaba avanzar.

Y cuanto mayor era la presión, más fácil era posponer las tareas importantes mediante otras aparentemente urgentes.

La productividad empezó a tener sentido para mí cuando dejé de entenderla como acumulación y empecé a verla como un sistema de decisiones.

El tiempo no es únicamente un recurso

Al escritor y economista José Luis Sampedro se le atribuye una frase especialmente pertinente:

“El tiempo no es oro; el tiempo es vida.”

La productividad no debería servir para extraer cada minuto disponible hasta dejarnos agotados.

Debería ayudarnos a decidir qué queremos hacer con nuestra vida y a proteger tiempo para ello.

Un sistema productivo puede permitirnos:

  • reducir decisiones innecesarias;
  • distinguir lo urgente de lo importante;
  • convertir objetivos abstractos en acciones;
  • disminuir la carga mental;
  • reservar atención para el trabajo que exige creatividad;
  • descansar sin sentir que todo permanece pendiente.

No buscamos introducir más tareas en el día. Buscamos que nuestras acciones respondan a una dirección.

Mario Domínguez: productividad, agilidad y emprendimiento

Conocí a Mario Domínguez cuando decidió mejorar su comunicación en contextos internacionales porque quería desarrollar su carrera dentro de una empresa global.

Nuestros caminos se cruzaron en una de mis formaciones de comunicación internacional.

Desde entonces he podido observar su evolución profesional: su experiencia con metodologías ágiles, su trabajo con equipos y el desarrollo de su propio proyecto como emprendedor.

Cuando grabamos esta conversación, Mario acababa de iniciar una nueva etapa con IKINAIA, un proyecto dedicado a proporcionar claridad, acompañamiento y herramientas prácticas a emprendedores y profesionales.

Su trayectoria es valiosa porque demuestra que nuestra carrera no tiene que responder a un plan completamente definido desde el principio.

Podemos desarrollar una habilidad para resolver una necesidad concreta y descubrir después que esa habilidad abre una dirección profesional nueva.

En el caso de Mario, la comunicación internacional fue inicialmente una herramienta para acceder a nuevas oportunidades. Con el tiempo, su experiencia, su capacidad para acompañar procesos y su conocimiento sobre productividad fueron encontrando una forma propia.

La trayectoria profesional también se construye por fases

Durante la adolescencia, ni Mario ni yo sabíamos que podríamos terminar emprendiendo.

Muchas de las profesiones que hoy conocemos apenas existían o no formaban parte de las opciones que nos presentaban.

Por eso resulta tan limitante pensar que debemos conocer desde el principio el destino exacto de nuestra carrera.

Una trayectoria profesional puede construirse mediante tres movimientos:

  1. Exploración: descubrimos intereses, problemas y entornos.
  2. Desarrollo: adquirimos habilidades y observamos dónde aportamos valor.
  3. Integración: unimos experiencia, fortalezas y propósito en una dirección más personal.

No todas las fases parecen conectadas mientras las estamos viviendo.

A veces una formación, un cambio de empresa o una habilidad aparentemente secundaria adquiere sentido años después.

La clave está en aprender a reconocer el hilo que une nuestra historia y saber comunicarlo.

El propósito detrás de la productividad

Antes de diseñar un sistema, necesitamos saber para qué queremos utilizarlo.

Mario insiste en examinar las razones que existen detrás de nuestros objetivos.

Podemos proponernos:

  • publicar un libro;
  • lanzar un negocio;
  • cambiar de trabajo;
  • crear un pódcast;
  • aprender una habilidad;
  • ganar visibilidad.

Pero un objetivo pierde fuerza cuando responde únicamente a una expectativa externa o cuando no encaja con el momento en el que nos encontramos.

Pregúntate:

  • ¿Por qué quiero conseguirlo?
  • ¿Qué cambiará realmente cuando lo consiga?
  • ¿Qué estoy dispuesto a priorizar?
  • ¿Qué tendré que dejar fuera?
  • ¿Es importante para mí ahora o simplemente siento que debería hacerlo?

La productividad empieza antes de abrir el calendario.

Empieza al decidir qué merece entrar en él.

Nuevo Podcast sobre Productividad con Mario Dominguez

Tres estrategias para mejorar tu productividad

1. Convierte el objetivo en una acción concreta

“Quiero ser más productiva” no es una acción.

Tampoco lo son:

“Quiero avanzar con mi negocio.”

“Quiero comunicar mejor.”

“Quiero crear más contenido.”

Necesitamos convertir el objetivo en un comportamiento observable.

Por ejemplo:

“Durante las próximas cuatro semanas publicaré un artículo cada martes.”

“Antes del viernes prepararé una primera versión de la propuesta.”

“Esta semana grabaré dos simulaciones de mi presentación.”

Un objetivo concreto responde a tres preguntas:

  • ¿qué voy a hacer?
  • ¿cuándo lo haré?
  • ¿cómo sabré que está terminado?

2. Prioriza antes de organizar

Una agenda perfectamente ordenada no sirve si contiene demasiadas prioridades.

Cuando todo es importante, nada ocupa realmente el primer lugar.

Selecciona un máximo de tres resultados relevantes para la semana. Después identifica qué tareas contribuyen directamente a ellos.

Puedes utilizar esta estructura:

  • Imprescindible: debe avanzar esta semana.
  • Importante: conviene hacerlo si existe capacidad.
  • Opcional: puede esperar sin generar una consecuencia relevante.

Priorizar implica aceptar que algunas tareas no se harán ahora.

Eso no es un fallo del sistema. Es precisamente el trabajo que debe realizar el sistema.

3. Revisa y ajusta

Un plan no es una promesa rígida. Es una hipótesis sobre cómo utilizaremos nuestros recursos.

Al final de la semana, revisa:

  • ¿qué conseguí terminar?
  • ¿qué tarea subestimé?
  • ¿qué interrupciones se repitieron?
  • ¿qué objetivo dejó de ser relevante?
  • ¿qué necesito cambiar la próxima semana?

La disciplina no consiste en repetir un plan que ya no funciona.

Consiste en mantener el compromiso con el objetivo mientras ajustamos el camino.

La procrastinación también contiene información

No toda procrastinación nace de la pereza.

Podemos posponer una tarea porque:

  • no sabemos cómo empezar;
  • el objetivo resulta demasiado amplio;
  • tememos ser evaluados;
  • no hemos reservado tiempo;
  • no entendemos por qué importa;
  • intentamos hacerla perfectamente;
  • estamos agotados;
  • la tarea ya no responde a una prioridad real.

Antes de aumentar la presión, pregunta:

“¿Qué está dificultando exactamente esta acción?”

Si no sabes por dónde empezar, reduce el primer paso.

Si temes publicar, trabaja progresivamente la visibilidad.

Si buscas la perfección, define qué significa una primera versión suficiente.

Si estás agotado, quizá el problema no necesite más disciplina, sino recuperación.

Cuando el obstáculo está relacionado con el miedo a exponerte o equivocarte, también puedes utilizar la visualización para mejorar tu comunicación como preparación antes de realizar la acción.

De los hábitos a la identidad

El libro Hábitos atómicos, de James Clear, cambió mi manera de entender la disciplina.

Un hábito no se consolida únicamente mediante motivación. También depende del entorno, la repetición y la facilidad con la que podemos iniciar la conducta.

En lugar de esperar a convertirte en “una persona organizada”, puedes diseñar una acción suficientemente pequeña para repetirla:

  • abrir el documento;
  • escribir durante diez minutos;
  • preparar la primera diapositiva;
  • ordenar tres ideas;
  • enviar un mensaje;
  • grabar un primer intento.

La identidad se construye mediante evidencias.

Cada repetición te muestra que puedes convertirte en una persona que termina, publica, interviene o comunica.

La repetición también resulta esencial para ganar visibilidad profesional: cada artículo, intervención o vídeo publicado reduce la distancia entre tus ideas y las personas que pueden necesitarlas.

Qué relación existe entre productividad y comunicación

A primera vista, productividad y comunicación pueden parecer habilidades diferentes.

Sin embargo, ambas exigen:

  • definir un objetivo;
  • seleccionar lo importante;
  • ordenar información;
  • eliminar lo innecesario;
  • actuar con intención.

Cuando una persona no tiene claro qué quiere conseguir con una presentación, suele añadir más contenido.

Cuando no prioriza sus ideas, intenta explicar todas al mismo tiempo.

Cuando no prepara la estructura, confía en que las palabras aparezcan durante la reunión.

La falta de claridad mental termina convirtiéndose en falta de claridad comunicativa.

Productividad para comunicadores internacionales

En contextos internacionales, es habitual interpretar cualquier bloqueo como un problema de inglés.

Pensamos:

“Necesito más vocabulario.”

Sin embargo, a veces ni siquiera tenemos claro qué queremos decir en español.

Antes de buscar una palabra más compleja, organiza el mensaje:

  1. ¿Cuál es mi objetivo?
  2. ¿Cuáles son las tres ideas necesarias?
  3. ¿Qué quiero que haga la otra persona?

Después podrás elegir el vocabulario que necesitas.

Una estructura sencilla reduce la presión cognitiva y permite concentrarte en la voz, la escucha y la interacción.

Una vez definido el objetivo, puedes aplicar el poder del tres para crear una presentación efectiva y reducir el mensaje a tres ideas que la audiencia pueda comprender y recordar.

Un sistema para preparar una presentación

Puedes aplicar los principios de productividad a tu próxima intervención.

Define el resultado

“Quiero que la audiencia comprenda por qué debemos cambiar este proceso.”

Selecciona tres ideas

  • cuál es el problema;
  • qué solución propones;
  • qué resultado esperas.

Reserva tiempo de preparación

No anotes simplemente “preparar presentación”.

Divide la tarea:

  1. ordenar las ideas;
  2. crear el apoyo visual;
  3. ensayar;
  4. recibir feedback;
  5. ajustar.

Define qué significa terminar

Una presentación no está preparada porque hayas acabado las diapositivas.

Está preparada cuando puedes explicar la idea con claridad y responder a las preguntas principales.

Ejercicio: de la dispersión a la acción

Elige un objetivo que estés posponiendo.

Completa estas frases:

  1. Quiero conseguir: ________.
  2. Es importante porque: ________.
  3. Esta semana priorizaré: ________.
  4. La primera acción durará: ________.
  5. La realizaré el día y la hora: ________.
  6. Sabré que está terminada cuando: ________.
  7. La revisaré el: ________.

Después, formula el objetivo en una sola frase y cuéntaselo a otra persona.

Si no puedes explicarlo con claridad, probablemente todavía necesite más definición.

Productividad con espacio para vivir

Ser productivo no significa convertir cada afición, descanso o conversación en una tarea medible.

Un buen sistema debería permitirnos recuperar atención y energía para aquello que valoramos.

La planificación no elimina la libertad. Cuando está bien diseñada, la protege.

Nos ayuda a decidir cuándo trabajar, cuándo detenernos y qué objetivos no vamos a perseguir todavía.

Porque no queremos únicamente una agenda llena.

Queremos una vida con dirección.

Escucha la conversación completa con Mario Domínguez

En la segunda parte del episodio, Mario comparte herramientas sobre planificación, gestión del tiempo, mentalidad y consecución de objetivos.

También hablamos de su trayectoria, de la transición hacia el emprendimiento y de la forma en que nuestras habilidades pueden conducirnos hacia oportunidades que no habíamos imaginado al principio.

Puedes escuchar el episodio completo de Tu Voz Americana con Mario Domínguez.

Y puedes conocer el trabajo actual de Mario en IKINAIA.

Comunica y actúa en contextos internacionales

En mis programas de Tu Voz Internacional trabajamos la claridad que necesitas para convertir una idea en acción y comunicarla ante otras personas.

Entrenamos situaciones como:

  • presentaciones profesionales;
  • entrevistas de trabajo;
  • reuniones internacionales;
  • propuestas y negociaciones;
  • liderazgo de equipos;
  • comunicación en español e inglés.

No nos limitamos a corregir palabras. Definimos el objetivo, priorizamos las ideas y practicamos cómo expresarlas con una estructura clara, una voz segura y una llamada a la acción.

Puedes conocer mis programas de comunicación y oratoria internacional.

No necesitas hacer más para avanzar.

Necesitas saber qué importa, elegir el siguiente paso y realizarlo.

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