Mindfulness y comunicación: lecciones de Think Like a Monk

Descubre cómo aplicar el mindfulness a tu comunicación para escuchar mejor, responder con claridad y gestionar tus emociones en el trabajo.

10 min

No siempre tenemos la respuesta que nos gustaría dar.

A veces reaccionamos antes de comprender lo que está ocurriendo. Interrumpimos, nos defendemos, respondemos desde el miedo o continuamos hablando cuando, en realidad, necesitaríamos hacer una pausa.

Esto puede suceder en una conversación difícil, una reunión, una presentación o un desacuerdo con alguien de nuestro equipo.

También puede ocurrir al comunicarnos en una segunda lengua, cuando el esfuerzo por encontrar las palabras adecuadas reduce nuestra capacidad para observar lo que sentimos y escuchar plenamente a la otra persona.

El mindfulness no nos proporciona siempre la respuesta perfecta.

Puede ayudarnos a crear el espacio necesario para elegir cómo queremos responder.

En este artículo exploro la relación entre mindfulness y comunicación a partir de algunas ideas de Think Like a Monk, de Jay Shetty, y de mi propia experiencia desarrollando una comunicación más consciente.

Think Like a Monk de Jay Shetty sobre mindfulness y comunicación consciente

Qué significa aplicar mindfulness a la comunicación

El mindfulness, o atención plena, consiste en dirigir nuestra atención hacia la experiencia presente con una actitud de observación.

No significa dejar la mente en blanco, eliminar las emociones ni permanecer constantemente en calma.

Significa aprender a reconocer:

  • qué estamos pensando;
  • qué emoción está apareciendo;
  • dónde la sentimos en el cuerpo;
  • qué interpretación estamos construyendo;
  • cuál es nuestro impulso inmediato;
  • qué está diciendo realmente la otra persona.

Esta observación puede resultar especialmente útil al comunicar.

Entre un comentario y nuestra respuesta existe un espacio muy pequeño. En ocasiones apenas lo percibimos porque reaccionamos automáticamente.

Alguien cuestiona una idea y empezamos a defenderla.

Recibimos una crítica y buscamos una explicación.

Nos hacen una pregunta difícil y contestamos antes de haber comprendido qué nos están preguntando.

El mindfulness puede ayudarnos a ampliar ese espacio.

No para evitar responder, sino para hacerlo con mayor conciencia.

La pausa también comunica

En muchos contextos profesionales interpretamos la rapidez como una señal de competencia.

Queremos responder inmediatamente, demostrar que conocemos el tema y evitar cualquier silencio que pueda transmitir inseguridad.

Pero responder rápido no siempre equivale a responder bien.

Una pausa puede permitirte:

  • comprender mejor una pregunta;
  • reconocer una emoción;
  • ordenar tu mensaje;
  • elegir el tono;
  • distinguir un hecho de una interpretación;
  • decidir si necesitas más información;
  • evitar una reacción impulsiva.

La pausa no tiene que ser larga ni teatral.

Puede consistir en una respiración, unos segundos de silencio o una frase que te permita recuperar presencia:

  • «Déjame pensar un momento».
  • «Quiero asegurarme de que he entendido bien».
  • «¿Puedes explicarme un poco más esa parte?».
  • «Antes de responder, me gustaría aclarar algo».
  • «Lo que estoy escuchando es…».

Estas expresiones no demuestran que no sabes qué decir.

Demuestran que estás prestando atención a la conversación.

Think Like a Monk: entrenar la atención en la vida cotidiana

En Think Like a Monk, Jay Shetty comparte aprendizajes relacionados con su experiencia como monje y propone trasladar algunas de esas prácticas a la vida cotidiana.

El libro habla de identidad, propósito, miedo, gratitud, servicio y relación con nuestros pensamientos.

No es un manual específico de comunicación profesional. Sin embargo, algunas de sus ideas pueden ayudarnos a observar desde qué lugar nos comunicamos.

Podemos preguntarnos:

  • ¿Estoy escuchando o esperando mi turno?
  • ¿Quiero comprender o demostrar que tengo razón?
  • ¿Estoy respondiendo a lo que ha ocurrido o a lo que temo que ocurra?
  • ¿Necesito defender mi identidad?
  • ¿Estoy intentando controlar el resultado?
  • ¿Qué valor quiero representar en esta conversación?

La atención plena no transforma automáticamente nuestras relaciones.

Nos ofrece una oportunidad para reconocer algunos patrones antes de repetirlos.

Cuatro ideas de Think Like a Monk aplicadas a la comunicación

1. Observar la emoción antes de convertirla en una acción

Una emoción contiene información, pero no siempre necesita convertirse inmediatamente en comportamiento.

Puedes sentirte enfadado sin responder con agresividad.

Puedes experimentar inseguridad sin retirarte de la conversación.

Puedes sentir miedo al juicio y, aun así, expresar tu idea.

Cuando notes una reacción intensa, prueba a preguntarte:

  • ¿Qué estoy sintiendo?
  • ¿Qué ha activado esta emoción?
  • ¿Qué interpretación estoy haciendo?
  • ¿Qué necesito proteger?
  • ¿Cómo quiero responder?

No se trata de analizar cada conversación hasta perder espontaneidad.

Se trata de reconocer aquellos momentos en los que una reacción automática podría alejarte de tu intención.

2. Practicar el desapego del resultado

Antes de una presentación, una negociación o una conversación importante, es natural desear un resultado concreto.

Queremos que acepten nuestra propuesta, reconozcan nuestro trabajo o respondan positivamente.

Prepararnos para influir es legítimo.

El problema aparece cuando vinculamos todo nuestro valor al resultado.

Si necesitamos obtener una respuesta determinada para sentir que hemos comunicado bien, podemos empezar a controlar demasiado la conversación. Dejamos de escuchar, presionamos o interpretamos cualquier objeción como un fracaso.

Practicar cierto desapego no significa renunciar a nuestros objetivos.

Significa distinguir entre:

  • lo que queremos conseguir;
  • lo que podemos preparar;
  • lo que depende de nosotros;
  • lo que corresponde decidir a la otra persona.

Puedes responsabilizarte de presentar una idea con claridad, escuchar las preguntas y responder con honestidad.

No puedes controlar completamente cómo será recibida.

3. Sustituir el juicio por la curiosidad

Cuando una persona reacciona de una manera que no esperábamos, nuestra mente intenta construir rápidamente una explicación.

«No valora mi trabajo».

«Está intentando ponerme en evidencia».

«Nunca escucha».

«No confía en mí».

Quizá alguna de estas interpretaciones sea correcta. Pero antes de convertirla en una certeza, podemos abrir un espacio para la curiosidad.

Podemos preguntar:

  • «¿Qué parte de la propuesta te preocupa?»
  • «¿Qué necesitarías para sentirte cómodo con esta decisión?»
  • «¿Hay alguna información que no estemos teniendo en cuenta?»
  • «¿Qué impacto tendría esto en tu equipo?»
  • «¿Cómo estás interpretando tú la situación?»

La curiosidad no exige abandonar nuestro criterio.

Nos permite recoger más información antes de responder.

Este principio también resulta fundamental para tener mejores conversaciones mediante la escucha y las preguntas.

4. Tratarte con compasión cuando no comunicas como querías

No todas las conversaciones saldrán bien.

En algunas reaccionarás con demasiada rapidez. En otras olvidarás una idea, no pondrás un límite o encontrarás la respuesta adecuada varias horas después.

La autocompasión no consiste en justificar cualquier comportamiento.

Consiste en revisar la experiencia sin convertir un error en una definición permanente de quién eres.

En lugar de pensar «soy incapaz de manejar estas conversaciones», puedes preguntarte:

  • ¿Qué ocurrió?
  • ¿Qué sentí?
  • ¿Qué necesitaba?
  • ¿Qué no conseguí comunicar?
  • ¿Qué podría hacer de otra manera?
  • ¿Qué quiero reparar?
  • ¿Qué necesito practicar?

La comunicación también se aprende después de haber hablado.

La escalera de los porqués: ir más allá de la primera respuesta

En el episodio del pódcast comparto uno de mis fragmentos favoritos de Think Like a Monk: la técnica de la escalera de los porqués.

Esta práctica consiste en preguntarnos varias veces por qué queremos algo para intentar descubrir qué necesidad o deseo existe detrás de la primera respuesta.

Imagina que piensas:

«Quiero hablar mejor en público».

Puedes preguntarte:

— ¿Por qué?

«Porque quiero sentirme más seguro en las presentaciones».

— ¿Por qué es importante sentirte seguro?

«Porque quiero que se valore mi trabajo».

— ¿Por qué necesitas que se valore?

«Porque quiero tener más influencia en las decisiones».

— ¿Por qué quieres participar en esas decisiones?

«Porque tengo ideas que pueden mejorar la forma en que trabaja el equipo».

La primera respuesta hablaba de seguridad.

La última empieza a revelar un propósito: contribuir mediante tus ideas.

La escalera no siempre produce una revelación sorprendente. Tampoco existe un número exacto de preguntas que debas formular.

Su valor está en impedir que aceptemos automáticamente la primera explicación.

Puedes aplicarla antes de una conversación:

  • ¿Qué quiero conseguir?
  • ¿Por qué es importante?
  • ¿Qué necesidad existe detrás?
  • ¿Cómo quiero que se sienta la otra persona?
  • ¿Qué valor quiero representar?

Cuanto mayor sea tu claridad interna, más fácil resultará construir un mensaje coherente.

Mindfulness y escucha activa

No podemos escuchar plenamente si toda nuestra atención está ocupada preparando una respuesta, evaluando nuestra actuación o intentando anticipar un conflicto.

Practicar la escucha consciente implica observar cuándo nuestra mente se aleja de la conversación y traerla de nuevo hacia la persona que tenemos delante.

Puedes prestar atención a:

  • las palabras que repite;
  • los cambios de ritmo;
  • una emoción;
  • un detalle inesperado;
  • aquello que evita;
  • una contradicción;
  • una pregunta implícita;
  • el momento en que cambia su energía.

Después puedes formular una pregunta más.

No para demostrar que estabas escuchando, sino porque algo ha despertado realmente tu curiosidad.

Puedes ampliar esta práctica con estas técnicas para mejorar la escucha activa.

Cómo aplicar la comunicación consciente en el trabajo

Antes de una conversación

Pregúntate:

  1. ¿Qué necesito comunicar?
  2. ¿Qué quiero comprender?
  3. ¿Qué emoción está presente?
  4. ¿Qué estoy dando por supuesto?
  5. ¿Qué valor quiero llevar a la conversación?

No prepares únicamente tus argumentos.

Prepara también tu disposición para escuchar.

Durante la conversación

Observa:

  • el ritmo de tu respiración;
  • la velocidad con la que hablas;
  • el impulso de interrumpir;
  • cualquier tensión corporal;
  • el momento en que empiezas a defenderte;
  • si continúas escuchando;
  • si tu mensaje conserva claridad.

Si pierdes presencia, no necesitas abandonar la conversación.

Puedes realizar una pausa y regresar.

Después de la conversación

Evita clasificarla inmediatamente como un éxito o un fracaso.

Revisa:

  • ¿Qué conseguí comunicar?
  • ¿Qué comprendí?
  • ¿Cuándo reaccioné automáticamente?
  • ¿Qué pregunta podría haber formulado?
  • ¿Necesito aclarar o reparar algo?
  • ¿Qué puedo practicar antes de la siguiente conversación?

Esta revisión convierte cada interacción en un espacio de aprendizaje.

Práctica de tres minutos antes de comunicar

Puedes realizar esta práctica antes de una reunión, presentación o conversación difícil.

Primer minuto: observa

Reconoce qué está ocurriendo en tu cuerpo y en tu mente.

No intentes cambiarlo inmediatamente.

Segundo minuto: respira

Dirige la atención hacia la respiración y permite que la exhalación sea un poco más larga.

No busques alcanzar una calma perfecta. Busca recuperar contacto con el momento presente.

Tercer minuto: elige

Completa estas frases:

  • «La idea principal que quiero comunicar es…».
  • «Lo que necesito comprender es…».
  • «La cualidad que quiero aportar es…».

Puede ser claridad, curiosidad, firmeza, empatía o presencia.

Después, entra en la conversación.

¿Puede el mindfulness ayudarte a comunicar en inglés?

Al comunicarnos en una segunda lengua, la atención puede fragmentarse entre el vocabulario, la pronunciación, la estructura y el miedo a equivocarnos.

Una práctica de mindfulness puede ayudarte a reconocer esa presión y volver al propósito de la conversación.

Pero no sustituye el aprendizaje del idioma, la preparación ni la práctica real.

Puede ayudarte a:

  • aceptar una pausa;
  • escuchar la pregunta completa;
  • reconocer una reacción de inseguridad;
  • continuar después de un error;
  • dirigir la atención hacia el mensaje;
  • responder con los recursos disponibles.

Si tu dificultad aparece especialmente ante reuniones o presentaciones, puedes utilizar estas estrategias para gestionar los nervios al hablar inglés.

El objetivo no es alcanzar un estado de relajación permanente.

Es ampliar tu capacidad para comunicar incluso cuando la experiencia contiene cierta incomodidad.

Pódcast: Think Like a Monk y comunicación consciente

En este episodio de Tu Voz Americana exploro algunas de las ideas de Think Like a Monk y su relación con nuestra manera de aprender, tomar decisiones y comunicarnos.

En el episodio encontrarás:

  • uno de mis fragmentos favoritos del libro leído en inglés;
  • la técnica de la escalera de los porqués;
  • una reflexión sobre lo que creemos querer;
  • el papel de la atención y la claridad;
  • recursos para practicar inglés mediante contenidos que despierten tu interés;
  • una recomendación del pódcast de Jay Shetty;
  • un fragmento de su conversación con Will Smith.

Escucha el episodio 8: Think Like a Monk, de Jay Shetty

EP. 08 - Think Like a Monk, de Jay Shetty

También puedes ver la conversación de Jay Shetty con Will Smith en YouTube.

Consulta Think Like a Monk, de Jay Shetty.

Comunicar con presencia no significa hacerlo perfectamente

Una comunicación consciente no es una comunicación permanentemente serena.

Podemos sentir enfado, miedo, entusiasmo o inseguridad y continuar comunicando desde nuestros valores.

La práctica consiste en aprender a reconocer qué está ocurriendo antes de elegir una respuesta.

A veces necesitaremos hablar.

Otras veces, formular una pregunta.

Poner un límite.

Reconocer que nos hemos equivocado.

O permanecer unos segundos en silencio.

La presencia no elimina la complejidad de las conversaciones.

Nos permite participar en ellas con mayor intención.

En mis formaciones de Oratoria y Comunicación Profesional trabajamos la atención, la escucha, la voz, el cuerpo y la estructura dentro de situaciones profesionales reales.

Porque comunicar mejor no siempre empieza encontrando palabras nuevas.

A veces empieza creando el espacio necesario para escuchar lo que ya está ocurriendo.

No items found.

Sígueme en Instagram

@tuvozamericana