¿Qué es la Identidad Comunicativa? La historia que te cuentas también crea oportunidades

Descubre qué es la Identidad Comunicativa y cómo la historia que te cuentas sobre quién eres influye en tu forma de comunicar, tu desarrollo profesional y las oportunidades a las que accedes.

5 min

La historia que te cuentas sobre quién eres (y cómo termina definiendo las oportunidades a las que accedes).

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"Dicen que no estamos hechos de átomos, sino de historias."

Me gusta leer autobiografías y memorias. Especialmente de personas que han construido vidas extraordinarias.

Siempre me hago la misma pregunta.

¿Fue cuestión de suerte?

¿Talento?

¿Disciplina?

¿O existe algo aparentemente invisible que explica por qué unas personas terminan viviendo una vida muy distinta a la que imaginaban?

Hay una cita de Arthur C. Clarke a la que vuelvo una y otra vez.

"Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia."

Creo que ocurre algo parecido con la comunicación.

Desde fuera parece magia.

Pero cuando empiezas a observar cómo funciona una conversación, una voz o una historia, descubres que detrás de aquello que parecía inexplicable suelen existir patrones bastante claros.

A día de hoy he acompañado a cientos de profesionales.

He escuchado cientos de historias.

Y cuando hablamos de desarrollo profesional entiendo perfectamente el escepticismo.

Vivimos rodeados de mensajes que prometen cambiarte la vida en tres pasos.

No es esa la invitación que quiero hacerte.

Creo que muchas veces el cambio no empieza trabajando más horas, consiguiendo otro título o esperando a sentir más confianza .

Empieza mucho antes.

Empieza en la historia que te cuentas sobre quién eres.

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En este artículo aprenderás

✓ Qué es la Identidad Comunicativa y por qué influye en tu desarrollo profesional.

✓ Qué relación existe entre identidad narrativa y comunicación.

✓ Cómo las historias que nos contamos condicionan las oportunidades que percibimos.

✓ Por qué muchas personas no reconocen todavía sus fortalezas comunicativas.

✓ Cómo empezar a construir una comunicación más auténtica.

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La historia que contamos también cambia nuestro cerebro

El neurocientífico Uri Hasson descubrió que, cuando una persona cuenta una historia y otra la escucha con atención, sus cerebros empiezan a sincronizarse. Cuanto mayor es esa sincronía, mayor suele ser también la comprensión entre ambos.

Las historias no solo sirven para entretener.

Sirven para crear significado.

Pero hubo otro investigador que dio un paso más.

El psicólogo Dan McAdams lleva décadas estudiando lo que denomina identidad narrativa.

Su idea es aparentemente sencilla y, al mismo tiempo, profundamente transformadora.

No construimos nuestra identidad únicamente a partir de lo que vivimos.

La construimos a partir de la historia que contamos sobre lo que vivimos.

Y esa historia termina condicionando las oportunidades que creemos posibles para nosotros.

Mientras leía su trabajo no podía dejar de pensar en las conversaciones que tengo con personas que están atravesando una transición profesional.

Porque el problema casi nunca es la falta de capacidad.

El problema suele ser una historia demasiado pequeña sobre quiénes creen ser.

La identidad antes que el éxito

Viola Davis no lo tuvo fácil para convertirse en una de las actrices más admiradas de su generación.

En Finding Me habla de pobreza, racismo, inseguridad y de una sensación constante de no pertenecer.

Durante años sintió que no existía un lugar para alguien como ella dentro de Hollywood.

Cuando llegó el personaje de Annalise Keating en How to Get Away with Murder, no cambió únicamente su carrera.

Cambió también la forma en que empezó a verse a sí misma.

Y creo que ahí hay una diferencia importante.

Detrás de muchos grandes cambios no hay necesariamente más horas y esfuerzo. 

Hay un cambio de identidad.

La identidad comunicativa

Leyendo a McAdams empecé a pensar que existía una segunda capa.

Algo que veo continuamente en las sesiones.

La llamo identidad comunicativa.

Si la identidad narrativa es la historia que nos contamos sobre quiénes somos, la identidad comunicativa es la forma en que esa historia aparece cuando hablamos de nosotros, de nuestro trabajo y de aquello que aportamos a los demás.

Porque la mayoría de las veces no cambia tanto lo que hacemos.

Cambia la forma en que aprendemos a nombrarlo.

Y cuando cambia el lenguaje, también cambia la forma en que otras personas perciben nuestro valor.

No porque estemos exagerando nuestras capacidades.

Sino porque, por fin, empezamos a reconocerlas.

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¿Por qué hablamos de Identidad Comunicativa?

En Tu Voz Americana utilizamos el concepto de Identidad Comunicativa para describir la manera en que las personas interpretan, expresan y comunican el valor de su experiencia.

No se refiere únicamente al estilo con el que hablamos.

Incluye también las historias que nos contamos, las fortalezas que reconocemos, las creencias que heredamos y la forma en que todo ello influye en las oportunidades que creemos posibles para nosotros.

Nuestra manera de comunicar no surge únicamente de aprender técnicas.

También nace de la identidad que construimos a lo largo de la vida.

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La misma trayectoria. Una identidad distinta.

Piensa en estas dos formas de presentarse.

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"Coordino reuniones."

Frente a:

"Consigo que equipos con perspectivas diferentes encuentren una forma de avanzar juntos."

O alguien que dice:

"Soy copywriter."

Frente a:

"Transformo ideas complejas en historias que ayudan a las marcas a conectar con las personas."

No hay nada malo en las primeras formas de presentarse.

Lo interesante es otra cosa cosa.

Las primeras hablan desde la tarea.

Las segundas hablan desde las fortalezas.

Y esa diferencia cambia por completo la conversación.

Lo que veo continuamente en las sesiones

Hay una escena que se repite una y otra vez.

Le pregunto a alguien:

—¿Cuáles dirías que son tus principales fortalezas?

Se hace el silencio, la duda, el titubeo.

No porque no las tenga.

Sino porque nunca se ha detenido a reconocerlas y expresarlas con convicción.

Escucho frases como:

"No soy una persona creativa."

"No creo que tenga perfil de líder."

"Simplemente hago mi trabajo."

Y, sin embargo, cuando empezamos a recorrer su trayectoria aparece otra historia.

Personas que llevan años liderando equipos sin llamarlo liderazgo.

Profesionales que resuelven problemas complejos cada semana sin reconocer su creatividad.

Personas que generan confianza en clientes internacionales y nunca habían pensado que esa capacidad también tiene un enorme valor.

Con el tiempo he llegado a una conclusión.

El problema rara vez es comunicar nuestro valor profesional.

El problema suele ser que todavía no lo hemos reconocido.

La historia que tardé años en reconocer

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En un festival de Longboard en Figueira de Foz (Portugal). Acabo de responderle 'soy periodista' a gente que acabo de conocer.

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No soy ajena a esta trampa tejida entre historias.

A los 20 años, recién llegada a Madrid empecé en uno de los trabajos más cool que he tenido de periodista musical para Heineken Musica, un trabajo del que disfrutaba como una enana, sentía que había encontrado mi lugar en el mundo.

No pasaría mucho tiempo para darme cuenta de que apenas me daba para pagar el alquiler.

La historia que llevé conmigo desde entonces fue ‘Si te dedicas a lo que realmente te gusta, acabarás muriéndote de hambre’.

Así que fue buscando formas más seguras de ganarme la vida, fui dejando de presentarme como ‘periodista’.

Lo que ocurre es que nunca he dejado de serlo.

Durante mucho tiempo me presenté como formadora o coach.

Y, en parte, me dedicaba a facilitar espacios formativos sí.

Pero esa palabra nunca terminaba de explicar del todo lo que hacía.

Con los años me di cuenta de que aquellas formaciones para empresas de Business English nunca habían sido únicamente clases de inglés de negocios.

Eran conversaciones difíciles.

Presentaciones.

Storytelling.

Oratoria.

Comunicación internacional.

Había una palabra que seguía volviendo a mí una y otra vez.

Periodista.

No porque de repente hubiera cambiado de profesión.

Ni porque hubiera aprendido una habilidad nueva.

Sino porque, por fin, encontré el lenguaje para nombrar aquello que llevaba años haciendo de forma natural.

De repente entendí por qué disfrutaba tanto entrevistando.

Por qué convertía las clases en conversaciones.

Por qué investigaba obsesivamente antes de cada formación.

Por qué siempre terminaba buscando el hilo de una historia.

Todo eso ya estaba ahí.

Simplemente todavía lo había dejado de nombrar.

Y, curiosamente, cuando encontré ese lenguaje, también cambiaron las oportunidades que empecé a imaginar para mí.

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Encontrar el lenguaje para aquello que ya eres

Con el tiempo me di cuenta de que esto mismo ocurría en muchas de las personas con las que trabajaba.

No necesitaban convertirse en alguien diferente.

Necesitaban encontrar el lenguaje para reconocer aquello que llevaban años haciendo de forma natural.

Fue precisamente esa observación la que me llevó a desarrollar el modelo de los Arquetipos de Comunicación.

No se trata tanto de poner etiquetas o que hagas un sofisticado test de personalidad.

Sino para responder una pregunta que rara vez nos hacemos:

¿Cuál es mi forma natural de crear valor cuando me comunico?

Hay personas cuya mayor fortaleza es la curiosidad.

Otras sintetizan ideas complejas con una claridad extraordinaria.

Algunas inspiran.

Otras escuchan.

Otras consiguen que equipos enteros avancen en la misma dirección.

Cuando descubres ese "superpoder comunicativo", ocurre algo muy interesante.

Dejas de intentar comunicar como los demás.

Y empiezas a desarrollar una comunicación mucho más auténtica.

Porque la confianza rara vez nace de parecerte a otra persona.

La confianza aparece cuando entiendes qué haces de forma diferente y aprendes a ponerlo al servicio de los demás.

La identidad también puede protegerse

Muchos hemos visto el video que se ha echo viral hace poco del tenista Alexander Zverev donde recuerda un momento de su infancia. (otro ejemplo del poder de una historia bien contada en el momento en que toca hacerlo)

Cuando le diagnosticaron diabetes tipo 1, muchos pensaron que aquello limitaría su futuro.

Su madre respondió algo que tiene el poder de cambiar una trayectoria vital, una frase de impacto:

"Mi hijo será lo que quiera ser."

En ese momento, en el golpe sencillo de una frase estaba protegiendo la identidad futura de su hijo.

Esos momentos de impacto que apenas duran un segundo, y cambian una vida. 

Y no pude evitar preguntarme cuántas personas nunca tuvieron a alguien que hiciera eso por ellas.

Cuántos crecimos escuchando frases como:

"No eres creativo."

"Tú no sirves para liderar."

"Los idiomas nunca han sido lo tuyo."

‘Emprender no es lo tuyo’

Con el tiempo esas voces dejan de sonar externas.

Empiezan a convertirse en nuestra propia voz.

Y ahí comienza la historia que condiciona nuestras decisiones.

La historia que todavía estás escribiendo

Lo más curioso es que esas historias suelen hacernos sentir seguros.

Si creo que no soy creativo, dejo de buscar espacios donde pueda crear.

Si creo que no tengo capacidad para liderar, dejo de aceptar proyectos donde tendría que hacerlo.

Si creo que mi inglés nunca será suficiente, dejo de presentarme a oportunidades internacionales.

Si creo que lo mío no es emprender, me dirijo en una dirección más segura y acabo trabajando para otros. 

La historia me protege.

Pero también reduce mi mundo.

Quizá la pregunta no sea qué habilidad necesitas desarrollar para acceder a nuevas oportunidades.

Quizá la primera pregunta sea otra mucho más sencilla.

¿Qué parte de tu historia sigue esperando a que le pongas nombre?

Porque, muchas veces, las oportunidades no empiezan cuando cambias de trabajo.

Empiezan cuando cambias la historia desde la que decides presentarte al mundo.

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FAQ

¿Qué es la Identidad Comunicativa?

La Identidad Comunicativa es la forma en que interpretamos, expresamos y comunicamos quiénes somos, qué valor aportamos y cómo nos relacionamos con las oportunidades profesionales. Se construye a partir de nuestras experiencias, creencias, fortalezas y la historia que nos contamos sobre nosotros mismos.

¿Qué relación existe entre identidad narrativa e Identidad Comunicativa?

La identidad narrativa explica cómo organizamos nuestra vida mediante historias. La Identidad Comunicativa añade una dimensión práctica: cómo esas historias aparecen cuando hablamos de nosotros, presentamos nuestro trabajo o explicamos el valor que aportamos.

¿La Identidad Comunicativa puede cambiar?

Sí. Aunque muchas de nuestras creencias se construyen desde la infancia y la experiencia, la forma en que nos comunicamos también puede desarrollarse mediante práctica, reflexión y nuevas experiencias.

¿Por qué cuesta tanto reconocer nuestras fortalezas?

Porque solemos normalizar aquello que hacemos con facilidad. Muchas capacidades que otras personas valoran pasan desapercibidas para nosotros precisamente porque nos resultan naturales.

¿Cómo puedo descubrir mi Identidad Comunicativa?

Observar los patrones que se repiten en tu trayectoria, las fortalezas que otras personas reconocen en ti y las situaciones en las que generas más valor puede ayudarte a comprender tu forma natural de comunicar.

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Descubre tu Identidad Comunicativa

Muchas personas pasan años intentando comunicar mejor sin detenerse antes a comprender desde dónde están comunicando.

Cuando descubres las fortalezas que aparecen una y otra vez en tu trayectoria, también cambia la forma en que explicas quién eres, el valor que aportas y las oportunidades que empiezas a reconocer.

Si quieres comenzar ese proceso, puedes descubrir tu Arquetipo de Comunicación y empezar a construir una comunicación más auténtica, estratégica y alineada contigo.

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