Cómo estás comunicando tus Soft skills: ¿es profesional llevar un café a una entrevista de trabajo?
¿Qué revela el debate del café sobre las entrevistas de trabajo? Analizamos cultura empresarial, soft skills, adaptación y cómo comunicar tu valor profesional.
10 min
Hay un café de distancia entre tú y el trabajo que quieres
¿Qué revela el debate del café helado sobre las entrevistas de trabajo?
Más de lo que parece: cultura empresarial, diferencias generacionales, adaptación y la importancia de saber comunicar nuestras habilidades.
Hay algo en el aire cuando se abre la conversación de «¿a qué te dedicas?» que empieza a sentirse incómodo.
Se habla de una posible crisis millennial —¿aunque no hemos estado siempre en crisis?— y de que muchas personas están dejando sus trabajos corporativos para experimentar con otras opciones profesionales.
Al fin y al cabo, ese mundo de ahí fuera está lleno de oportunidades.
¿O no es así?
También oigo hablar cada vez más de las portfolio careers: trayectorias construidas a partir de diferentes trabajos, proyectos, habilidades e intereses. Una manera de organizar tu vida profesional cuando no quieres —o no puedes— elegir entre emprender a saco y trabajar a tiempo completo para una única empresa.
Creo que he tenido una portfolio career desde antes de saber que existía una expresión para explicarla.
Y, aunque poner nombre a estas nuevas formas de trabajar resulta útil en tiempos de incertidumbre, hay algo a lo que vuelvo una y otra vez que está más allá del rol profesional:
reconocer tus habilidades y talentos, comprender qué necesita el mercado y, lo más importante, saber comunicar tu valor a las personas que importan.
Lo que parece cada vez más evidente, después de hablar con muchos profesionales, es que esas habilidades no siempre están claras para quienes las poseen.
Algunas permanecen invisibles para los demás.
Otras son invisibles incluso para nosotros mismos.
Y esa es una de las razones por las que cientos de profesionales —sí, creo que ya puedo decir cientos sin titubear— no consiguen acceder a la situación profesional que desean.
El debate del café helado en una entrevista de trabajo

Llevo un par de semanas pensando en el debate del café helado.
Pensar sobre este tema, por otra parte, me ha resultado delicioso, como buena amante del café.
Descubrir cómo se pide un café con leche en distintos países se ha convertido en uno de mis hobbies favoritos. Intenta pedir un caffè latte en Portugal. O un americano en Londres.
Cada café contiene una pequeña lección de comunicación internacional.
Volviendo al tema.
Si eres una de esas personas que vive aislada de las redes sociales, te envidio desde lo más profundo de mi ser.
Si no es así, probablemente hayas oído hablar ya del gran debate del café en la entrevista de trabajo.
Para quienes habéis conseguido permanecer al margen: una reclutadora, Caitlin, publicó un vídeo criticando que algunos candidatos acudieran a sus entrevistas con un café helado.
A ella no le hizo ni pizca de gracia.

Es el vídeo titulado “Coffee & interviews… finish it beforehand 😅”. Caitlin explicó después que se refería especialmente a entrevistas presenciales avanzadas en ambientes corporativos formales; su argumento era que el café podía distraer o transmitir excesiva informalidad, no que convirtiera automáticamente a alguien en mal candidato.
Internet hizo lo que mejor sabe hacer.
Se dividió inmediatamente en dos.
Para algunos, el café demostraba una falta absoluta de profesionalidad.
Para otros, escandalizarse por una bebida confirmaba que ciertas normas corporativas estaban completamente desconectadas de la realidad.
Y para muchos millennials fue otra oportunidad de mirar a la generación Z con una mezcla de indignación y fascinación.
I feel you.
Ahora bien, también creo que la generación Z tiene muchas cosas que enseñarnos.
Porque mientras muchas personas miraban el café, yo no podía dejar de ver otra cosa.
Puede deberse a mi ligera obsesión por cómo nos comunicamos y por la relación entre comunicación y oportunidades.
O puede deberse a que he decidido dejar la cafeína.
La segunda opción no creo que vaya a durar mucho.
Cambiar el ángulo de la conversación
Cuando estudiaba fotografía me enseñaron que, al cambiar el ángulo de observación, puede aparecer algo que antes permanecía oculto.
Esta es mi intención con este artículo: cambiar ligeramente el ángulo de un debate acalorado.
No quiero determinar si se puede o no entrar en una entrevista con un café. Para eso ya tenemos miles de comentarios en TikTok.
Mi interés está más en qué nos enseña ese café sobre la cultura de una empresa, los códigos profesionales y las habilidades que utilizamos para interpretar una situación.
Toda organización tiene una filosofía.
Podemos pensar en ella como un código no escrito, un sistema operativo o una cultura propia. Cuando entras en una empresa, no aceptas solamente un puesto. Entras también en contacto con sus reglas, expectativas, rituales y valores.
Algunas de esas reglas aparecen en el manual de bienvenida.
Las más importantes, normalmente, no.
Si existe una disonancia entre tú y esa cultura desde el primer momento —llámale café, llámale silla, llámale cámara encendida durante nueve horas— es posible que esa disonancia no desaparezca con el tiempo.
Puede que aumente.
Algo parecido a las red flags de una primera cita.
Cuando estás desesperado por gustarle a la otra persona, puedes encontrar explicaciones muy creativas para justificar casi cualquier señal.
Pero la red flag estaba ahí desde el principio.
El café también.
Desde ese punto de vista, que la entrevista no funcione no siempre representa una oportunidad perdida. En ocasiones, permite que ambas partes descubran pronto que no comparten la misma idea de profesionalidad.
Quizá ese café les haya ahorrado mucho tiempo.
La cultura empresarial también participa en la entrevista
Una entrevista de trabajo no sirve únicamente para comprobar si una persona posee los conocimientos técnicos necesarios.
También permite observar cómo piensa, escucha, pregunta, responde, interpreta el contexto y se relaciona con otras personas.
La empresa está evaluando a la candidata.
Pero la candidata también debería estar evaluando a la empresa.
¿Cómo hablan de sus trabajadores?
¿Qué entienden por compromiso?
¿Cómo reaccionan ante algo inesperado?
¿Qué comportamientos premian?
¿Qué sucede cuando alguien interpreta una norma de manera diferente?
¿Existe espacio para preguntar, disentir y proponer?
Una entrevista ofrece una primera aproximación al sistema operativo de una organización.
El problema es que, cuando necesitamos desesperadamente una oportunidad, podemos concentrar toda nuestra energía en resultar elegidos y olvidarnos de observar si nosotros también elegiríamos ese lugar.
No siempre hablamos el mismo idioma
«Actuar no consiste en ser alguien diferente. Consiste en encontrar la similitud en lo aparentemente distinto
y después encontrarme a mí misma ahí».
Meryl Streep,
Comunicarnos de manera efectiva, persuasiva e influyente va mucho más allá de dominar un mismo idioma.
También implica comprender el contexto.
Un buen comunicador aprende a modificar su registro según la situación, la relación y la audiencia. No utiliza exactamente las mismas referencias para explicarle su trabajo a un niño, a un compañero, a un cliente o a una persona que lo entrevista.
Eso no significa dejar de ser uno mismo.
Significa desarrollar suficientes recursos para poder expresarse sin depender de una única versión de su voz.
Cuando alternamos idiomas, dialectos o determinados códigos culturales hablamos de code-switching.
Cuando adaptamos el tono, las referencias o el grado de formalidad, también podemos hablar de cambio de registro o style-shifting.
La cuestión no es convertirte en otra persona cada vez que entras en una habitación.
La cuestión es comprender en qué habitación has entrado.
Los actores llevan esta capacidad mucho más lejos. Observan cómo piensa, se mueve y siente otra persona para entrar temporalmente en su perspectiva.
Meryl Streep ha hablado de la empatía como la corriente que conecta su propio pulso con el de un personaje y permite transmitir su experiencia a la audiencia.
Adaptarte no tiene por qué significar dejar de ser tú y renunciar a tu autencidad.
Puede significar ampliar tu capacidad para conectar.
Por qué las soft skills pueden convertirse en el elemento decisivo en una entrevista
El debate se centró inicialmente en una sola pregunta:
¿Es profesional llevar un café a una entrevista de trabajo?
Pero al ampliar el objetivo de nuestra cámara un poco más, aparece una conversación mucho más interesante.
Ya no hablamos únicamente de lo que sabe hacer una candidata. Hablamos de cómo interpreta una situación, lee el contexto, toma decisiones y se relaciona con otras personas.
Es decir, hablamos de las llamadas soft skills.
Durante mucho tiempo estas habilidades apenas aparecían en los programas académicos. Son difíciles de colocar en una línea del currículum y más difíciles todavía de demostrar mediante un certificado o comunicar en una entrevista.
Sin embargo, empiezan a determinar quién accede a una oportunidad, quién sabe aprovecharla y quién consigue crecer dentro de ella.
El programa británico Skills Imperative 2035, desarrollado por la National Foundation for Educational Research, identifica seis habilidades esenciales para el futuro del empleo:
- colaboración;
- comunicación;
- pensamiento creativo;
- alfabetización informacional;
- organización, planificación y priorización;
- resolución de problemas y toma de decisiones.
No aparecen como accesorios agradables para acompañar el conocimiento técnico. Se consideran capacidades necesarias para trabajar en entornos atravesados por la tecnología, la incertidumbre y el cambio.
1. Colaboración
Colaborar no consiste solamente en «trabajar bien en equipo».
Implica comprender cómo afecta tu trabajo al de otras personas, compartir información, negociar prioridades, pedir ayuda, resolver tensiones y participar en la construcción de un resultado común.
También exige aceptar que otras personas pueden tener estilos, ritmos y perspectivas diferentes.
En una entrevista, esta habilidad puede aparecer cuando explicas cómo resolviste un desacuerdo, incorporaste otra perspectiva o ayudaste a que un equipo pudiera avanzar.
2. Comunicación
Comunicar no es hablar mucho ni utilizar palabras complicadas.
Es conseguir que otra persona pueda comprender una idea, tomar una decisión o actuar a partir de ella.
Incluye hablar, escuchar, formular preguntas, escribir, adaptar el mensaje y reconocer cuándo nuestra intención no coincide con el impacto que estamos provocando.
Una entrevista es, precisamente, una situación en la que tienes que convertir tu experiencia en algo que otra persona pueda ver.
Puedes tener conocimientos extraordinarios y, aun así, no conseguir comunicarlos de una forma que resulte relevante para quien te escucha.
3. Pensamiento creativo
El pensamiento creativo no pertenece exclusivamente a artistas, diseñadores o personas capaces de inventar una campaña publicitaria mientras dibujan en una servilleta.
Pensar creativamente implica establecer conexiones, cambiar el ángulo, imaginar alternativas y encontrar una respuesta cuando la solución habitual ya no funciona.
También implica hacer algo parecido a lo que estamos haciendo aquí: mirar un café y descubrir una conversación sobre cultura profesional.
En una entrevista, esta habilidad puede hacerse visible cuando explicas cómo resolviste una situación nueva, utilizaste recursos limitados o relacionaste ideas que, en principio, no parecían tener conexión.
4. Alfabetización informacional
Information literacy puede traducirse como alfabetización informacional: la capacidad para localizar, evaluar, comprender y utilizar información de manera responsable.
En un mundo lleno de datos, contenidos y respuestas generadas en segundos, el valor no reside únicamente en encontrar información.
También está en saber qué fuente merece confianza, qué falta, qué se está interpretando mal y qué necesitamos preguntar antes de tomar una decisión.
Esta habilidad puede manifestarse cuando investigas una empresa antes de una entrevista, contrastas información o detectas que el problema que te han presentado está basado en una premisa incompleta.
5. Organización, planificación y priorización
Esta habilidad no consiste en llenar el calendario de colores hasta que no quede ni un milímetro de vida.
Consiste en distinguir lo importante de lo urgente, gestionar el tiempo, anticipar obstáculos y utilizar los recursos disponibles para que algo suceda.
En una entrevista no basta con afirmar «soy una persona muy organizada».
Necesitas una historia que permita ver cómo organizaste un proyecto cuando había presión, recursos limitados o prioridades enfrentadas.
6. Resolución de problemas y toma de decisiones
Resolver un problema implica definirlo antes de lanzarse sobre la primera solución.
También requiere reunir información, valorar alternativas, aceptar que ninguna opción es perfecta y responsabilizarse de una decisión.
A veces la respuesta correcta no aparece en un manual.
A veces tienes que decidir si entras con el café.
Tus habilidades necesitan una historia
El problema de las soft skills es que casi todo el mundo puede incluirlas en su currículum.
Comunicación.
Creatividad.
Trabajo en equipo.
Resolución de problemas.
Escribirlas no demuestra que las tengas.
Para que una habilidad resulte visible necesita una historia.
¿Cuándo colaboraste con alguien que pensaba de una manera completamente diferente?
¿Cuándo tuviste que explicar una idea compleja?
¿Cuándo encontraste una solución que no era evidente?
¿Cuándo cambiaste de opinión porque apareció información nueva?
¿Cuándo tuviste que priorizar bajo presión?
¿Cuándo tomaste una decisión sin disponer de todas las certezas?
No siempre conseguimos un trabajo porque poseamos más habilidades que los demás.
A veces lo conseguimos porque hemos aprendido a reconocerlas, relacionarlas con las necesidades del puesto y comunicarlas mediante ejemplos que otras personas pueden recordar.
Manoli y el café delicioso
Supongamos que la candidata del café se llama Manoli.
Puede que Manoli llevara un café delicioso a la habitación equivocada y perdiera una oportunidad.
También puede que Manoli y aquella empresa evitaran una relación profesional condenada a acumular pequeñas disonancias.
El café no nos dice si Manoli sabe colaborar, pensar creativamente, organizar su trabajo o resolver un problema.
Nos dice, como mucho, que interpretó aquel contexto de una forma distinta a la reclutadora.
Eso también merece una conversación.
Porque una entrevista debería servir para investigar si una persona puede realizar un trabajo y convivir con la cultura en la que tendrá que hacerlo.
No para determinar si comparte exactamente todos nuestros rituales.
Cuando observamos únicamente el café, dejamos fuera de foco algo más importante:
la forma en que comunicamos nuestro valor no depende solo de lo que sabemos.
También depende de quiénes somos, de cómo mostramos curiosidad, de nuestra capacidad para escuchar y de cómo nos adaptamos a cada contexto sin desaparecer dentro de él.
Cuando estudias a los profesionales que llegan a los puestos que otros desean, no encuentras únicamente a alguien que trabajó sus hard skills.
Encuentras a alguien que también aprendió a intervenir, preguntar, colaborar, interpretar una habitación, defender una idea y hacer visible su contribución.
Porque, al final, no se trata únicamente del trabajo que haces.
También se trata de en quién te conviertes mientras lo haces.
Y tú ¿llevarías un café helado a una entrevista de trabajo?
Sigue practicando
Prepara una entrevista desde tus habilidades, no solo desde tu currículum
Reconocer tus habilidades es el primer paso. El siguiente consiste en encontrar las historias que permiten que otras personas puedan verlas.
En el nuevo Laboratorio de Comunicación te propongo una práctica para:
- investigar el sistema operativo y la cultura de una empresa;
- seleccionar las habilidades más relevantes para una oportunidad;
- encontrar una historia profesional que demuestre cada una;
- preparar tu respuesta a «Háblame de ti»;
- adaptar tu mensaje a diferentes personas y contextos;
- distinguir entre una oportunidad alineada contigo y la necesidad de sentirte elegido.
Porque una entrevista no debería servir únicamente para demostrar que encajas.
También debería ayudarte a descubrir si ese lugar encaja contigo.
Accede al artículo completo y realiza el Laboratorio de Comunicación en Substack →
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